Fenómeno Therian: La identidad animal que captura a jóvenes en redes sociales
Si tu algoritmo de TikTok te ha sorprendido últimamente, es muy probable que ya hayas visto videos de therians: jóvenes que caminan en cuatro patas, usan colas o máscaras, o comparten testimonios sobre una identidad que, aseguran, los conecta profundamente con un animal. Este fenómeno, conocido como teriantropía, no es una simple moda viral, sino una experiencia identitaria que remite a vínculos emocionales, psicológicos o espirituales con lo animal, sin negar la condición humana.
¿Qué significa ser Therian?
Ser therian no implica un performance o una decisión consciente, según quienes se identifican así. La teriantropía se define como una vivencia interna en la que una persona siente una conexión profunda con un animal de manera involuntaria. "Uno no elige ser therian", explicó un joven entrevistado en medios sudamericanos, frase que resume el discurso central de esta comunidad. Esta experiencia, afirman, se manifiesta desde edades tempranas y forma parte integral de su identidad, distinguiéndose de prácticas lúdicas o ficticias.
Raíces antropológicas y expansión digital
Desde la antropología, la teriantropía no es nueva. A lo largo de la historia, diversas culturas han entendido la identidad como algo permeable, capaz de dialogar con lo animal, lo simbólico y lo espiritual. Lo que hoy circula en redes sociales es una actualización digital de estas formas antiguas, amplificada por plataformas como TikTok e Instagram, que permiten encuentros, reconocimiento y, a veces, conflicto público. En los últimos meses, la visibilidad del fenómeno ha crecido, con registros principalmente de países como Argentina y Paraguay, donde incluso se han documentado encuentros presenciales entre therians.
Impacto en la sociedad contemporánea
El fenómeno Therian representa una forma contemporánea de construcción identitaria, en la que lo humano interactúa con lo animal de manera simbólica. A diferencia de comunidades asociadas a disfraces, los therians enfatizan que su vínculo es interno y no performativo. Esta expresión, aunque emergente, refleja cómo las redes sociales facilitan la conexión entre individuos que antes vivían estas experiencias en privado, creando espacios de reconocimiento colectivo y discusión pública sobre la diversidad identitaria.



