Therians: La Nueva Tribu Urbana que Rechaza la Condición Humana por Identificación Animal
En la evolución del pensamiento religioso y cultural, la humanidad ha transitado por diversas etapas en su concepción de lo sagrado y de sí misma. Desde los pueblos primitivos que poblaban el cosmos con espíritus celestes y telúricos, hasta las grandes religiones antropomórficas, el ser humano ha redefinido constantemente su lugar en el universo.
Del Animismo al Antropomorfismo Religioso
Los primeros seres humanos no se diferenciaban claramente del resto de las criaturas. En un mundo animado por espíritus, llegaron a envidiar y admirar ciertos animales al punto de convertirlos en tótems sagrados, bestias reconocidas como espíritus ancestrales con los que las tribus se identificaban profundamente.
Sin embargo, la humanidad tomó conciencia de su dignidad única y redefinió lo sagrado, otorgándole el matiz de su propia esencialidad. Las divinidades se concibieron entonces como seres antropomórficos en todos los sentidos, idénticos al hombre en lo fisonómico, emocional y racional. Los animales dejaron de ser admirados para convertirse en sacrificios en los altares, ofrendas para congraciarse con los inmortales.
La Revolución Cristiana y el Humanismo
El cristianismo realizó la revaloración suprema de la condición humana mediante el misterio de la encarnación: Dios hecho hombre. Desde nuestra herencia judeocristiana y grecolatina, hemos transpira un humanismo gestado durante centurias, superando la admiración-envidia por la bestia y el antropomorfismo de lo sagrado.
Culturalmente se nos enseñó a estar orgullosos de ser seres humanos. Pero hoy nos preguntamos: ¿qué crisis cultural estamos atravesando? ¿Qué vacío existencial nos agobia para querer abjurar de nuestra condición humana?
Los Therians: Infrahumanismo en la Posmodernidad
En la era posmoderna, donde el ser se define por la autopercepción más que por una esencia divina, emerge un fenómeno preocupante: los therians. Esta nueva tribu urbana, compuesta principalmente por jóvenes, representa un verdadero infrahumanismo que desprecia la condición humana, prefiriendo identificarse con máquinas, ciborgs o, en este caso, con animales.
Los therians experimentan una conexión emocional, identitaria e incluso espiritual con un animal específico. En su estrambotismo, utilizan máscaras de perros, lobos, zorros o gatos, se colocan colas de peluche y se desplazan imitando cuadrúpedos, realizando piruetas exhibicionistas como animales circenses.
Fenómeno Global en Redes Sociales
Adolescentes y jóvenes de la generación Z buscan notoriedad convirtiéndose en la sensación de TikTok, YouTube e Instagram, donde son la novedad más vista y comentada. Esta tribu urbana se graba en solitario o en manada en plazas públicas, parques y calles, generando contenido viral que capta millones de visualizaciones.
Los incidentes se multiplican: en un video, un therian intenta interactuar con un perro real y recibe una dentellada; en otro, le arrojan comida que rechaza con gestos animales. En Argentina, una madre denunció cómo una pandilla de therians rodeó a su hija, terminando con una mordida en el tobillo por parte de uno de los disfrazados acosadores.
Expansión en Espacios Públicos Mexicanos
La moda prolifera y, desde las redes sociales, ahora se ha adueñado de los espacios públicos mexicanos. Se han anunciado concentraciones de therians en:
- Ciudad de México: en la UNAM
- León, Guanajuato: en los Arcos de la Calzada
- Monterrey, Nuevo León: en la Universidad Autónoma de Nuevo León
- Guadalajara, Jalisco: en la glorieta de La Minerva
Sorprende la rápida proliferación de los therians, que han logrado convertirse en un fenómeno global captando una atención que jamás tuvieron los furros, subcultura más añeja inscrita en el universo friki y otaku.
Therians vs. Furros: Radicalización Identitaria
Mientras los furros se inspiran en personajes zoomórficos de series como Beastars, BNA: Brand New Animal o Aggretsuko, caracterizándose con elaborados disfraces como artistas del cosplay, los therians representan su radicalización. Se toman en serio su identificación animal, considerándose verdaderos transespecies que se identifican parcialmente con su animal de elección.
Retroceso a Estadios Animistas
La subcultura de los therians desafía siglos de progreso cultural, representando en buena medida un retroceso a estadios animistas. Como los chamanes que en sus trances aseguraban encarnar al animal totémico de la tribu, el therian se imagina dueño de un espíritu bestial confinado en un cuerpo humano.
No conforme con su condición humana, encuentra en su infrahumanismo más deseable identificarse con un mamífero cuadrúpedo. Esta nueva licantropía cultural carece de la transformación mágica operada por la luna llena de los personajes góticos; en los therians priva más bien una especie de misanthropía, un desprecio de lo humano que los incita a querer involucionar hasta igualarse con el animal.
El fenómeno therian plantea preguntas profundas sobre la crisis identitaria contemporánea, el vacío existencial de las nuevas generaciones y los límites de la autopercepción en una era digital que premia la excentricidad y la notoriedad viral por encima de la coherencia cultural y el desarrollo humano.
