Lemus rectifica tras 70 días de controversia por tarifazo y tarjetazo en Jalisco
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, finalmente dio marcha atrás a dos decisiones que generaron un amplio rechazo social: el aumento abrupto de la tarifa del transporte público y la implementación de una tarjeta única subsidiada. Tras exactamente 70 días de lo que se ha calificado como una pifia política, Lemus anunció la reversión de estas medidas, reconociendo que eran insostenibles debido a la irritación ciudadana y las complicaciones legales.
El origen del conflicto: un aumento impopular y mal planeado
El problema comenzó cuando el gobierno estatal decidió subir la tarifa del camión de 9.50 a 14 pesos de manera repentina, un incremento que no se actualizaba desde hacía siete años. Este anuncio se hizo en plenas fiestas decembrinas, lo que exacerbó el malestar entre los usuarios, quienes ya se quejaban del mal servicio en las rutas tradicionales. Además, el Comité Técnico Tarifario había recomendado un aumento gradual a lo largo del sexenio, pero la administración optó por un cambio drástico que pulverizó el impacto del aumento al salario mínimo.
Para tratar de mitigar las críticas, Lemus propuso un subsidio de mil 200 millones de pesos y la introducción de una tarjeta única, que permitiría a los portadores pagar solo 11 pesos en lugar de los 14. Sin embargo, este plan se complicó rápidamente cuando se reveló que la tarjeta sería emitida por una empresa privada cuestionada, que cobraría más de 5 pesos mensuales por cada tarjeta y había recibido una adjudicación directa meses antes del aumento. Esto generó desconfianza y pocas inscripciones, lejos de las expectativas oficiales.
Protestas y litigios que forzaron el cambio
La resistencia social no se hizo esperar. Protestas masivas y acciones legales contra el tarifazo y el tarjetazo ganaron terreno, poniendo en jaque la viabilidad de estas medidas. Lemus, quien inicialmente defendió con frivolidad el uso de la tarjeta, se vio obligado a reconsiderar ante la posibilidad de que más del 70% de los usuarios tuvieran que pagar la tarifa completa a partir del 1 de abril, lo que hubiera desencadenado una crisis mayor.
Así, ayer, el gobernador anunció la corrección: la tarifa se congelará en 11 pesos, evitando el aumento a 14 pesos. Esta decisión, aunque alivia la presión inmediata, deja una papa caliente para su sucesor en la gubernatura, ya que el problema tarifario no se resolvió de fondo y podría resurgir en menos de cinco años.
Reflexiones sobre el costo político y la gobernabilidad
Este episodio subraya la importancia de la sensibilidad social en la toma de decisiones públicas. Lemus mostró voluntad política al rectificar, pero no sin un costo: su imagen se ha visto afectada, y el desgaste de su gobierno podría haber sido irreversible de haber persistido en el error. La lección es clara: en temas como el transporte público, que impactan directamente a las familias, especialmente en un estado como Jalisco, la transparencia y la gradualidad son clave para evitar conflictos.
En resumen, la reversión del tarifazo y el tarjetazo marca un punto de inflexión en la administración de Lemus, demostrando que, pese a los tropiezos, la capacidad de escuchar a la ciudadanía puede prevenir mayores crisis. Sin embargo, el desafío de modernizar el transporte sin afectar la economía popular sigue pendiente, y requerirá de soluciones más consensuadas y menos precipitadas en el futuro.



