Motos invaden ciclovías en Jalisco sin castigo: ciclistas exigen sanciones y seguridad
En Jalisco, los gobiernos han incrementado las ciclorrutas en la ciudad, pero los pedalistas denuncian riesgos constantes y piden sanciones efectivas contra los invasores. Dos personas se desplazan en motocicleta sobre una ciclovía, ocupando un espacio destinado exclusivamente a ciclistas y usuarios de movilidad no motorizada.
Incidente crítico en avenida Ávila Camacho
Roberto frenó de golpe cuando una motocicleta irrumpió en la ciclovía de la avenida Ávila Camacho, casi al cruce con Patria, en dirección a Zapopan. Las llantas de su bicicleta patinaron sobre el asfalto y, por segundos, perdió el control. Alcanzó a reclamar, pero el conductor aceleró sin mirar atrás y, metros adelante, se reincorporó al tráfico vehicular.
Esta escena no es excepcional. Para miles de ciclistas en la ciudad, transitar por la red de las ciclovías implica sortear motocicletas, autos estacionados y maniobras imprudentes, que convierten estos espacios en zonas de riesgo constante. “No falta el motociclista que, por ganarle al tráfico, se mete a la ciclovía. Muchos ni casco traen y hasta con niños circulan. Diario los veo invadiendo”, relata Roberto. “Lo que hace falta es que haya sanciones de verdad: multas, retiro de unidades o agentes viales en puntos críticos”.
Aumento de ciclovías y falta de aplicación de la ley
La infraestructura ciclista en Guadalajara ha crecido de forma acelerada en los últimos años. De 178.15 kilómetros registrados en 2019, pasó a 425 kilómetros, con proyecciones de nuevas obras como las ciclovías en la Carretera a Chapala y Periférico. Sin embargo, la Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte del Estado considera una falta grave invadir las ciclovías o zonas peatonales con vehículos motorizados, con sanciones que pueden superar los siete mil pesos.
La aplicación de la norma es limitada: entre enero de 2019 y enero de 2025 se han impuesto dos mil 700 multas por circular o estacionarse en estos espacios. Para Luis Nazario Ramírez, académico de la Universidad de Guadalajara, el problema no radica en la legislación, sino en su cumplimiento. “La autoridad se ha relajado. Las sanciones son adecuadas, incluso altas, pero sin vigilancia constante pierden efecto. Hoy vemos una invasión frecuente de las ciclovías por distintos vehículos”.
Testimonios de ciclistas y riesgos nocturnos
María Fernanda, quien se desplaza diariamente en bicicleta desde la colonia Americana hasta el Centro Histórico, confirma el deterioro en el respeto a estas vías. Su trayecto por avenida Hidalgo suele estar obstruido. “Muchas veces hay coches estacionados afuera de negocios o atravesados al dar vuelta. Solo prenden las intermitentes y creen que, con eso, es suficiente. Si les dices algo, se molestan”.
La joven también señala que el riesgo aumenta durante la noche: “Hay poca visibilidad y no alcanzas a ver si viene una moto o un carro invadiendo la ciclovía”. La sensación de vulnerabilidad es compartida. “Hace falta que haya consecuencias reales. Si los conductores ven que no pasa nada, lo seguirán haciendo. Y nosotros somos los más expuestos”.
Saldo fatal y necesidad de soluciones integrales
A esta problemática se suma el saldo fatal. De acuerdo con el Colectivo Bici Blanca, en lo que va del año han muerto cuatro ciclistas en el Área Metropolitana de Guadalajara. Y desde 2009, la cifra asciende a 348 víctimas fatales.
Para Luis Nazario Ramírez, la solución debe ser integral. Además de reforzar la vigilancia, considera urgente impulsar campañas de educación vial. “Se requiere concientización para todos los usuarios. Aunque hay avances en la convivencia, todavía persiste la idea de que el automóvil es el dueño de la calle. Cambiar esa cultura es fundamental”.
En resumen, mientras las ciclovías se expanden en Jalisco, la invasión de motos y otros vehículos motorizados sin castigo pone en peligro a los ciclistas, exigiendo medidas más estrictas y una cultura vial renovada para garantizar la seguridad en las calles.



