Libros sobre ladrillos: el pueblo maya que prefiere escuela a casas federales
En la comisaría maya de Sitilpech, municipio de Izamal, Yucatán, un grito unánime resuena: "¡Escuela sí, casas no!". Esta comunidad indígena ha logrado detener temporalmente la construcción de 50 viviendas del programa federal Viviendas del Bienestar, que se levantaban en un terreno destinado desde hace décadas a un telebachillerato, sin consulta previa y con grave deforestación.
Un terreno disputado y una promesa incumplida
El conflicto estalló a principios de enero cuando, sin previo aviso ni notificación, maquinaria pesada irrumpió en la tranquilidad de Sitilpech. Los trabajadores comenzaron a talar árboles de especies nativas como chacté, chulul, bojón y jabín, dando paso a la colocación de ladrillos para las viviendas federales. El problema fundamental: ese predio fue donado hace más de 50 años por el maestro Exiquio Bolio específicamente para construir una escuela, acuerdo respetado por casi medio siglo hasta la actual administración.
"El enojo es que comenzaron a hacer casas sin la consulta del pueblo, ésa es la molestia. La gente está exigiendo sus derechos y es parte de las obligaciones del Estado preguntarle qué quiere el pueblo", expresó José Uc, habitante de la comunidad.
Protestas que lograron pausar la obra
La respuesta comunitaria fue inmediata y organizada:
- Realizaron dos protestas los días 22 y 27 de enero
- Lograron detener el avance de la construcción
- Exigieron una reunión con la presidenta municipal Melissa Puga
- Iniciaron acciones legales para defender su territorio
Aunque la obra quedó en "obra negra" (detenida en su fase inicial), la tensión persiste. El 9 de febrero, el gobernador Joaquín Díaz Mena anunció en transmisión por Facebook que se repetiría el sorteo de las viviendas en Sitilpech, medida que los habitantes interpretaron como un intento de acallar la inconformidad más que resolver el fondo del problema.
La urgencia educativa de una comunidad en crecimiento
Sitilpech, ubicada a 74.8 kilómetros de Mérida, tiene 1,923 habitantes según el Censo 2020, cifra que continúa creciendo. La comunidad recibe estudiantes de preescolar, primaria y secundaria de localidades vecinas como Kimbilá y la cabecera municipal de Izamal, pero carece de educación media superior.
"No tienen escuela de bachillerato, eso quiere la gente, porque si no tienen que ir a Izamal. Desde las 4 de la mañana se levantan, se alistan y se van. Aquí los niños que estudian la secundaria son 48, está repleta la escuela, por eso quieren una de bachillerato", detalló María Moo, residente de la comunidad.
Los habitantes han sostenido al menos cuatro asambleas para tomar decisiones colectivas, reafirmando su postura: prefieren inversión en educación antes que en vivienda. "Con estudio un pueblo prospera, pero no quieren que el pueblo prospere dando estudios y quieren que se quede estancado. No lo veo justo", argumentó José Uc.
Antecedentes de lucha y defensa territorial
Esta no es la primera vez que Sitilpech se organiza para defender sus derechos. Desde 2021, la comunidad ha luchado contra la granja porcina Kancabchén II de Kekén:
- Interpusieron amparo 743/2021 en mayo de 2021
- Obtuvieron suspensión definitiva un año después
- Comprobaron contaminación de agua y aire por la empresa
- Documentaron violaciones a normas ambientales
- En noviembre de 2025 consiguieron nueva suspensión definitiva
Esta trayectoria de resistencia explica la determinación actual: una comunidad acostumbrada a defender su territorio ahora protege el futuro educativo de sus niños.
Incógnitas sobre la propiedad del terreno
Proceso investigó el estatus legal del predio y encontró que, según el Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán (Insejupy), está marcado como urbano y reúne características para ser municipalizado. Sin embargo, no existe información disponible públicamente que explique cómo el ayuntamiento de Izamal asumió la propiedad, dejando dudas sobre la legalidad del proceso.
Mientras tanto, las 50 Viviendas del Bienestar permanecen paralizadas, testigos silenciosos de una batalla donde una comunidad maya prioriza pizarrones sobre paredes, educación sobre techo, y futuro sobre comodidad inmediata.



