Vecinos de Tlalpan y Coyoacán cuestionan impacto de obras del Estadio Azteca en agua y movilidad
Vecinos cuestionan impacto de obras del Estadio Azteca en agua y movilidad

Vecinos de Tlalpan y Coyoacán cuestionan impacto de obras del Estadio Azteca

"Aquí siempre hubo ruido de partidos, pero nunca tanta presión para irnos", afirma don Roberto Hernández, vecino de Santa Úrsula desde hace más de cuatro décadas. Su testimonio refleja una preocupación creciente en las colonias que rodean al Estadio Banorte, anteriormente conocido como Azteca, donde los proyectos de infraestructura asociados al Mundial de Fútbol 2026 están generando cambios profundos en la vida cotidiana.

Presión inmobiliaria y desplazamiento por precio

Roberto vive a seis cuadras del inmueble y ha visto cómo la zona se transformó desde terracerías hasta convertirse en un foco de desarrollo acelerado. "Muchas obras, poca agua, alza en precios... dicen que viene progreso, pero a muchos nos está costando quedarnos", resume mientras prepara café en su hogar.

En Santa Úrsula, Pedregal de Santa Úrsula y Pueblo de Santa Úrsula Coapa, los alquileres han experimentado incrementos del 20 al 40 por ciento desde mediados del año pasado, particularmente en calles cercanas a ejes viales y accesos al estadio. Departamentos pequeños que rondaban los 10 mil pesos mensuales ahora se anuncian en 15 mil o más, mientras que casas con uso mixto registran aumentos aún mayores.

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La hija de Roberto enfrentó un aumento de tres mil pesos al renovar contrato, sin mejoras en el inmueble. "Es la zona", le explicaron. La familia buscó alternativas dentro de Coyoacán pero encontró precios similares, optando por negociar plazos de pago. Jóvenes, adultos mayores con pensión fija y pequeños comerciantes son los más vulnerables a esta presión del mercado.

Ana Luisa Domínguez, académica especializada en planeación urbana, advierte: "No es un desalojo formal; es una expulsión por precio". La expectativa de eventos masivos y obras de modernización anticipa aumentos en los costos de vivienda, generando un riesgo de desplazamiento gradual de población histórica.

Reordenamiento comercial y tensión urbana

El comercio informal, tradicionalmente parte del paisaje en días de partido, enfrenta operativos de reordenamiento que han reubicado puestos en corredores definidos. Para las autoridades, estas medidas buscan liberar banquetas, garantizar seguridad y mejorar la movilidad. Para los comerciantes, significan reducciones significativas en sus ingresos.

María, vendedora de antojitos desde hace 15 años, fue trasladada dos calles más lejos del flujo principal de peatones. "Aquí no pasa la gente que va directo al estadio", explica, estimando que sus ingresos cayeron casi a la mitad. Algunos aceptaron permisos temporales mientras otros quedaron completamente fuera del nuevo esquema.

Roberto observa desde su ventana: "Antes había ruido y fiesta; ahora hay vallas y policías. Se ve más 'ordenado', pero menos vivo". Organizaciones barriales exigen reglas claras, padrones transparentes y alternativas reales para quienes perdieron sus espacios de trabajo.

Movilidad alterada y restricciones viales

Las restricciones viales representan el reclamo más inmediato entre los residentes. Cierres parciales, carriles confinados y cambios de sentido han alterado rutas cotidianas hacia escuelas, mercados y centros de trabajo. Durante horas pico, los tiempos de traslado se han duplicado para algunos vecinos, mientras ambulancias y transporte público enfrentan desvíos no siempre bien señalizados.

"Para ir al médico ahora tengo que salir media hora antes", cuenta Roberto. "Y si hay evento en un espacio cercano, mejor no sacar el coche". Los residentes reportan comunicación oficial intermitente sobre cierres y dispositivos de tránsito que varían según el día, demandando calendarios claros, señalización anticipada y pasos vecinales garantizados.

Derrama económica y distribución desigual

Según Daniel Zaga Szenker, economista en jefe de Deloitte para Latinoamérica, el impacto económico del Copa Mundial de Fútbol 2026 en México generará más de 2,730 millones de dólares en derrama económica directa durante junio y julio de 2026, creando aproximadamente 100,000 empleos directos e indirectos. Este monto representa alrededor del 0.14% del PIB nacional, con un flujo estimado de más de 800,000 visitantes.

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La expectativa económica está presente: hoteles, restaurantes y servicios prevén mayor ocupación, mientras algunos vecinos ya ofrecen estacionamiento o renta por día. En calles aledañas aparecen cafés nuevos y remodelaciones. "Hay quien sí está ganando", reconoce Roberto, "pero no todos".

Economistas locales consultados estiman que los grandes eventos generan empleo temporal y consumo, pero advierten sobre distribución desigual. Sin políticas de mitigación adecuadas, los beneficios tienden a concentrarse mientras los costos —ruido, congestión, encarecimiento— se socializan entre la población residente.

Guillermo Bernal, urbanista y fundador de Placemaking México, subraya la importancia de considerar a la comunidad en la planificación urbana: "El gasto más importante está en escuchar a los vecinos y que las mejoras respondan también a sus necesidades, no sólo a la de los turistas".

Al caer la tarde, Roberto Hernández reflexiona sobre el futuro de su comunidad: "No estamos en contra del estadio ni de los eventos. Queremos que el progreso también nos considere". Su voz representa a miles de residentes que buscan equilibrio entre desarrollo y preservación de su vida cotidiana en el entorno del Estadio Azteca.