La columnista Jennifer Islas sostiene que el descuido en la política, igual que en la vida, provoca que los logros se enfríen, las oportunidades se alejen y los vínculos se pierdan. En su más reciente colaboración, publicada en Noticias México 24, Islas advierte que gobernar no es solo mandar desde un escritorio, sino escuchar, resolver y cuidar sin simular. Cuando un gobierno descuida la seguridad, la salud, la economía o los servicios básicos, el vínculo con el pueblo se enfría por completo, y cuando la clase política ignora las necesidades de los ciudadanos, la sociedad se aleja.
El poder es prestado y el descuido lleva al fracaso
Islas enfatiza que el poder es prestado y que quien lo olvida está destinado al fracaso. La regla aplica tanto a los proyectos personales como a la gestión pública: nada se mantiene solo, todo requiere atención constante. En el ámbito político, el gobernante que ignora a la gente termina gobernando en el vacío, sin legitimidad ni respeto. La autora subraya que la estabilidad, la justicia y la paz social no están garantizadas para siempre, sino que se defienden todos los días.
La apatía ciudadana, el peligro más grande
La columnista señala que el peligro más grande es que la apatía gane a todos. Nos hemos acostumbrado a tener ciertos derechos y libertades que ya no valoramos, y eso puede llevar a perder el control del propio futuro. Un buen gobierno se construye con gobernantes responsables y capaces, pero también con una ciudadanía despierta que no regala su silencio ni vende su voto en cada elección. Islas llama a impulsar juntos el cambio que se quiere ver, protegiendo un futuro donde nadie quede en el olvido.
La reflexión de Islas se suma a otras columnas destacadas del día, como la de Manuel Díaz sobre asaltos en la CDMX y la de Federico Arreola sobre la alianza PRI-PAN en Nuevo León. La invitación final es a no dejar en el abandono lo que valoramos, porque lo que se descuida se enfría, lo que se ignora se aleja y lo que no se valora se pierde.



