¿Y si sí? La lección del Mundial para México y sus instituciones
¿Y si sí? Lección del Mundial para México

La derrota que transformó la esperanza en una pregunta poderosa

El silbatazo final del partido entre México e Inglaterra en el Mundial 2026 cimbró las ilusiones de millones de mexicanas y mexicanos. Negar ese impacto sería minimizar lo que se reflejó en los rostros de quienes siguieron el encuentro: una derrota que dolió como duelen las causas en las que uno ha puesto el corazón. Sin embargo, algo extraordinario ocurrió. En cuestión de minutos, las emociones destinadas a la tristeza se transformaron en algo más grande, más luminoso y más duradero, resumido en tres palabras: ¿y si sí? Esa frase, según la analista Celia Maya García, hoy le pertenece a México.

Un Mundial que despertó una esperanza inédita

Todo el país vibró con este Mundial. La Selección Mexicana ganó cuatro juegos consecutivos sin recibir un solo gol, despertando una esperanza como pocas veces se había visto. Pero la gran diferencia, destaca García, es que cuando llegó la derrota, la nación no se refugió en el viejo lamento de “jugamos como nunca, perdimos como siempre”. Esta vez fue distinto. Esta vez se quedaron con la pregunta que abre puertas en lugar de cerrarlas.

¿Y si sí? no es una consigna futbolera. Es un estado de ánimo que no exige certezas, sino que invita a la audacia. Es la voz de un pueblo que decidió que soñar no es ingenuidad cuando el sueño se sostiene en la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo.

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La lección que trasciende las canchas

Ésa es la lección que la autora se lleva y que trasciende las canchas. Los jugadores recordaron que la excelencia no es producto del azar, sino del compromiso sostenido, y que cuando un equipo cree en un objetivo común, toda una nación se enciende con él. Quienes ejercen un puesto público tienen la obligación de escuchar ese mensaje, porque en la cancha y en las instituciones, la confianza es el contrato que une a la ciudadanía. Si el equipo falla, el país se desilusiona; si la autoridad falla, la justicia se debilita.

El Poder Judicial asume la exigencia como mandato cotidiano

Por eso, en el Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial de la Federación, García asume esta exigencia como un mandato cotidiano. Ha aprendido, en muchos años de servir a México desde el derecho, que detrás de cada expediente no hay trámites: hay vidas humanas que dependen de la capacidad de actuar con rigor técnico, con ética y con fidelidad absoluta a la verdad.

Custodiar esa confianza exige lo mismo que se le exige a la Selección: un desempeño impecable, todos los días. Así como el ánimo del país se encendió con el futbol, la tranquilidad de millones de mexicanos depende de la eficacia de sus instituciones. Esa llama no debe apagarse con el silbatazo final; debe convertirse en convicción permanente.

Un llamado a trabajar juntos por México

¿Y si sí trabajamos juntos, con esa misma pasión, para llevar a México más lejos, más fuerte y más unido hacia las metas que hemos anhelado por tanto tiempo? El partido más importante no se juega cada cuatro años: lo jugamos todos los días. Y ese partido, si lo jugamos en equipo, sí lo vamos a ganar, concluye Celia Maya García.

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