Fotografía en Palacio Nacional desata conflicto interno en el ala dura del régimen
Una fotografía publicada la semana pasada afuera de Palacio Nacional ha generado un intenso fuego cruzado entre los sectores radicales del gobierno y los medios de comunicación. La imagen captura a Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la presidencia y ex vocero del expresidente Andrés Manuel López Obrador, junto a Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, quienes aparentemente estaban discutiendo, según crónicas de periodistas presentes.
Contexto del libro de Scherer y su impacto
Villamil minimizó la relevancia de la fotografía, pero omitió explicar por qué es significativa en este momento clave. Días antes, el ex consejero jurídico de López Obrador, Julio Scherer, publicó su libro “Sin venganza ni perdón”, donde lanza duras críticas contra Ramírez Cuevas, utilizándolo como pretexto para atacar a López Obrador y a la llamada cuatroté. El libro ha sido calificado por los ultras del régimen como un “libelo” y han intentado desacreditarlo.
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que no lo ha leído y no planea hacerlo, descartando que afecte al movimiento. Sin embargo, el texto ha provocado un cisma dentro del ala dura. Fuentes cercanas a este grupo indican que Ramírez Cuevas percibe una traición de Villamil, ya que Scherer incluye en su libro información reservada que solo conocían pocas personas, y el único con vínculos directos con Scherer era Villamil.
Historia de complicidades y estrategias de odio
Scherer, con una larga lista de libros coescritos, fue coautor con Villamil de “La guerra sucia de 2006: los medios y los jueces”, publicado en 2007, un año después de la elección presidencial que López Obrador alegó fue robada. En ese entonces, Villamil era reportero de “Proceso”, y ambos mantenían una relación de complicidad que alineaba intereses políticos con un periodismo militante.
Pese a esta conexión, Villamil no llegó al gobierno de López Obrador por Scherer, sino por Ramírez Cuevas, con quien formaba parte de un grupo cercano al cronista Carlos Monsiváis. Juntos, fueron los arquitectos de la estrategia de odio contra medios y periodistas, alimentada diariamente por Ramírez Cuevas en Palacio Nacional. Además, Ramírez Cuevas apoyó a Villamil cuando se descubrieron irregularidades en la compra de antenas del Sistema, permitiéndole mantener su cargo en el nuevo gobierno.
Acusaciones de corrupción y desvío de fondos
En su libro, Scherer dedica amplio espacio a destruir la imagen de Ramírez Cuevas, señalando casos específicos como el litigio sobre el maíz transgénico y una pensión vitalicia para trabajadores de la desaparecida Comisión de Luz y Fuerza del Centro, acusándolo de manipular para obtener beneficios económicos y políticos para el ala dura del obradorismo.
Un punto clave, que aparentemente provocó el choque con Villamil, apareció originalmente en una columna de Jorge Fernández Menéndez, quien colaboró en la redacción del libro. Fernández Menéndez reveló que Ramírez Cuevas creó “medios alternativos” financiados por la estructura de poder, incluyendo la sociedad anónima Doble L Medios, que producía audiovisuales en instalaciones gubernamentales. El texto criticaba cómo se canalizaban recursos a estas empresas ligadas a él, mientras se castigaba la publicidad oficial en otros medios.
Desvío de presupuesto y beneficios ilícitos
La lectura interna de estas revelaciones en el libro detonó el conflicto, no solo por lo expuesto, sino por el temor de que Scherer tenga más información devastadora sobre la red de propaganda. Fuentes conocedoras del enjambre de medios y periodistas financiados con dinero irregular desviado del presupuesto de la oficina de Comunicación Social de la Presidencia, detallaron beneficios para varios periodistas, incluyendo:
- Pagos en efectivo y propiedades para Villamil.
- Privilegios para dos periodistas reconocidos y otros en programas de los canales 11 y 22.
- Contratos personales de millones de pesos para columnistas, supuestos periodistas y youtubers.
- Puestos de gobierno y contratos para familiares de afamados columnistas.
Este desvío de dinero constituye el delito de peculado, según las fuentes. El tema de estos contratos ha sido fuente de recriminación entre Ramírez Cuevas y Villamil, con sospechas de que Villamil es la principal fuente de Scherer sobre el desvío de recursos.
Fractura y amenazas de represalias
Ramírez Cuevas teme que Scherer tenga “una pistola cargada” como seguro de vida político, que podría usar en el futuro. Por ahora, la relación entre Cuevas y Villamil está fracturada, con amenazas de represalias del coordinador de asesores contra su antiguo compañero. Esta situación expone las profundas divisiones y prácticas cuestionables dentro del núcleo duro del régimen, poniendo en evidencia una red de corrupción que podría tener repercusiones políticas significativas.



