El Gobierno de Irán declaró este sábado que Estados Unidos debe optar entre resolver sus diferencias mediante la diplomacia o regresar a la confrontación armada, luego de que Teherán presentara el 30 de abril una nueva propuesta para poner fin de forma permanente a la guerra, la cual el presidente estadounidense, Donald Trump, consideró insatisfactoria.
Declaraciones del viceministro iraní
“Ahora la pelota está en el campo de Estados Unidos, que debe elegir entre el camino de la diplomacia o la continuidad de una estrategia basada en la confrontación”, enfatizó el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, durante una reunión en Teherán con varios embajadores extranjeros, a quienes explicó los detalles de la reciente propuesta iraní, según informó la agencia Mehr.
Gharibabadi señaló que el régimen de los Ayatolás entregó su propuesta a Pakistán como país mediador en las negociaciones de paz con Washington y aseguró que Teherán, al tiempo que sigue apostando por una salida diplomática al conflicto, mantiene plena disposición para responder ante cualquier nueva agresión estadounidense-israelí.
“La República Islámica de Irán, con el objetivo de garantizar sus intereses y seguridad nacional, está preparada para ambas vías”, indicó. El funcionario de la República Islámica apuntó que, sin embargo, Teherán mantiene su desconfianza hacia Washington y cuestionó la sinceridad estadounidense en el proceso negociador.
Estancamiento en las negociaciones
Este nuevo posicionamiento de Irán llega en un momento de estancamiento de las negociaciones de paz, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara la noche del 1 de mayo que la última propuesta iraní no era satisfactoria. Medios estadounidenses refieren que Teherán ha ofrecido el fin definitivo de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del cerco de Estados Unidos sobre puertos y buques iraníes, mientras posterga la negociación nuclear a una fase posterior.
Irán y Estados Unidos mantuvieron una reunión de alto nivel en Islamabad los pasados 11 y 12 de abril, pero no lograron un acuerdo para poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, actualmente suspendido bajo una tregua prorrogada para facilitar las conversaciones.
Defensa del programa nuclear
Por otra parte, el gobierno de los Ayatolás defendió la “legalidad” de su programa de enriquecimiento de uranio bajo supervisión internacional, en medio de las tensiones con Estados Unidos por las diferencias en torno al programa nuclear iraní.
“Desde el punto de vista legal, no existe ninguna restricción sobre el nivel de enriquecimiento de uranio, siempre que se lleve a cabo bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), como era el caso de Irán”, afirmó la representación iraní ante la ONU en la red social X.
Asimismo, pidió no dar “ninguna cobertura” a Estados Unidos por su comportamiento “escandaloso e hipócrita”, al denunciar que ha incumplido durante décadas sus obligaciones en materia de desarme y no proliferación nuclear. En la misma línea, la representación de Irán en la ONU destacó que “¡extremadamente vergonzoso! Durante 56 años, Estados Unidos —poseedor de miles de ojivas nucleares y principal proliferador de este tipo de armas— ha incumplido de forma evidente sus obligaciones de no proliferación y desarme nuclear establecidas en los artículos I y VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)”.
Trump ha reiterado en varias ocasiones que Teherán debe abandonar su programa nuclear y entregar sus 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al 90 % necesario para fabricar armas nucleares, algo que Irán ha rechazado hasta ahora.
Advertencia de Catar sobre el estrecho de Ormuz
En tanto, el ministro de Exteriores de Catar, Mohamed bin Abdulrahman, advirtió a su homólogo iraní, Abás Araqchí, en una conversación telefónica, de las “repercusiones negativas en el suministro mundial de energía y alimentos” si sigue bloqueado el estrecho de Ormuz.
Ambos funcionarios coincidieron en que “el progreso de las negociaciones en curso y la actividad diplomática actual” para evitar una escalada en el golfo Pérsico, informó en un comunicado el Ministerio de Exteriores catarí.
En este escenario, Doha reafirmó a Teherán “el pleno apoyo a los esfuerzos de mediación destinados a poner fin a la crisis pacíficamente, y subrayó la necesidad de que todas las partes cooperen con estos esfuerzos para reducir la probabilidad de una nueva escalada”.
Asimismo, Bin Abdulrahman trasladó a Araqchí que “la libertad de navegación es un principio fundamental e innegociable, y que cerrar el estrecho de Ormuz o utilizarlo como moneda de cambio solo agravará la crisis y pondrá en peligro los intereses vitales de los países de la región”.
El ministro catarí advirtió al iraní de las “posibles repercusiones negativas en el suministro mundial de energía y alimentos, así como en la estabilidad del mercado y las cadenas de suministro”.
Sobre esta situación, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó el pasado 30 de abril que las limitaciones a la navegación están afectando al transporte de petróleo, gas, fertilizantes y otros bienes esenciales, con efectos en cadena sobre la energía, la industria, el transporte y los alimentos.
Araqchí ha mantenido en los últimos días intensos contactos con países del Golfo ante la incertidumbre sobre un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos, y cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que la última propuesta iraní para las negociaciones es insatisfactoria.
Irán envió su propuesta a través de Pakistán como país mediador en las conversaciones y, según informaciones periodísticas, ofrece la reapertura del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del cerco estadounidense sobre puertos y buques iraníes.



