Obispo de San Diego investigado por malversación y visitas a burdel en Tijuana
Obispo investigado por malversación y burdel en Tijuana

Obispo de San Diego bajo investigación por malversación y visitas a burdel en Tijuana

Un reportaje periodístico ha revelado que Emanuel Shaleta, un obispo católico de alto rango de la Eparquía Católica Caldea de San Pedro Apóstol en San Diego, California, está siendo investigado por presunta malversación de fondos y por cruzar regularmente la frontera para visitar un exclusivo burdel en Tijuana, Baja California. La investigación, llevada a cabo por la Unidad de Fraude del Sheriff del Condado de San Diego, fue expuesta inicialmente por el medio digital The Pillar y replicada por la prensa local este martes 24 de febrero.

Detalles de la malversación de fondos

Según el reportaje, Shaleta, de 60 años de edad, podría haber utilizado fondos provenientes del alquiler de una propiedad de la organización religiosa para fines personales. Aunque aparentemente devolvió parte del dinero con fondos reservados para caridad, se reporta una falta de más de 427 mil dólares, y la investigación sugiere que el monto total podría ascender a 1 millón de dólares. Este caso ha generado preocupación dentro de la comunidad católica y entre las autoridades, destacando posibles abusos financieros en instituciones religiosas.

Visitas regulares a burdel en Tijuana

Además de las acusaciones financieras, el reportaje indica que Shaleta era un cliente habitual del Hong Kong Gentlemen's Club, un centro nocturno muy popular ubicado en la calle Coahuila de Tijuana, zona históricamente asociada con giros negros. Un informe de un investigador privado presentado al Dicasterio para las Iglesias Católicas Orientales detalla que el obispo cruzaba la frontera a altas horas de la noche más de una docena de veces en un solo mes, reduciendo esta práctica a "un par de veces por semana" solo después de ser interrogado directamente.

El detective privado observó a Shaleta estacionando su vehículo en un estacionamiento remoto específicamente reservado para clientes del club y luego abordando un transporte exclusivo hacia el establecimiento. The Pillar también señala que este club ha sido denunciado por periodistas de derechos humanos como un lugar donde mujeres y niñas víctimas de trata son obligadas a trabajar en el comercio sexual, añadiendo una capa de gravedad a las acciones del obispo.

Relación personal y contexto adicional

El reportaje agrega que Shaleta mantenía una relación cercana con una mujer con quien compartía una cuenta bancaria, conocida desde que ambos trabajaban para la iglesia en Michigan. Cuando el obispo fue transferido a San Diego, la mujer y sus hijos lo siguieron, teniendo ambos acceso sin restricciones a sus hogares y pasando "largos periodos" juntos. A pesar de que Shaleta ya ha enviado su renuncia a El Vaticano, esta aún no ha sido aceptada, dejando su situación en un limbo administrativo.

Este caso subraya problemas más amplios de transparencia y conducta dentro de instituciones religiosas, mientras las autoridades continúan su investigación para determinar la totalidad de los hechos y posibles sanciones.