El término "huachicol fiscal" se ha repetido hasta la saciedad en los últimos meses, pero no siempre con precisión. Se ha dicho que el delito surgió durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, que explotó a partir de la toma de control de puertos y aduanas por las Fuerzas Armadas, e incluso se ha acusado directamente a los gobiernos de la Cuarta Transformación de ser beneficiarios de esta red criminal. Sin embargo, los hechos recientes muestran que la oposición podría estar enfrentando un escándalo mayúsculo, pues uno de sus principales referentes, el exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, está siendo procesado por su presunta participación en esta trama.
¿Qué es el huachicol fiscal?
A diferencia del huachicol tradicional, que consiste en robar gasolina o diésel mediante tomas clandestinas en ductos de Pemex, el huachicol fiscal es un esquema de fraude en el que los hidrocarburos se importan o comercializan mediante declaraciones falsas o clasificaciones aduaneras simuladas, haciéndolos pasar por mercancías que pagan menos impuestos o están exentas de ellos. Este delito tiene su origen en el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando la reforma energética abrió el sector a la participación de empresas privadas y, desde 2016, autorizó la importación de gasolinas y diésel por particulares. Con ello aumentó el volumen de operaciones en aduanas y aparecieron incentivos para introducir estos productos mediante declaraciones fraudulentas. Los beneficios prometidos por aquella reforma nunca se materializaron; en cambio, uno de sus legados fue la proliferación del huachicol, tanto en su modalidad tradicional como en la fiscal.
El combate durante el gobierno de AMLO
Durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el combate al robo de combustibles fue una prioridad y logró reducir significativamente las tomas clandestinas. Sin embargo, parte de esas redes criminales encontró en la vía fiscal una alternativa para mantener el negocio mediante fraude aduanero y evasión fiscal. Fue hasta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando el Estado mexicano asestó el primer gran golpe contra esta modalidad. En marzo de 2025, el aseguramiento del buque Challenge Procyon, que ingresó al puerto de Tampico con un cargamento de diésel declarado falsamente como aditivos para aceites lubricantes, permitió destapar una compleja red de contrabando y evasión fiscal. A partir de esa investigación se identificó a empresas, operadores y presuntos responsables, entre ellos el exgobernador panista Ernesto Ruffo Appel, quien hoy está sujeto a proceso por su presunta participación en esa estructura.
El caso Ruffo y la reacción de la oposición
Ernesto Ruffo no es un panista cualquiera. Fue el primer gobernador de oposición en la historia moderna de México y uno de los grandes referentes de su partido. Su implicación en el huachicol fiscal pone en una situación incómoda a la oposición, que hasta ahora había utilizado este tema para atacar al gobierno. La pregunta es si mantendrán la misma firmeza en sus denuncias cuando uno de los suyos sea llamado a rendir cuentas. Si la Presidenta y su Gabinete de Seguridad mantienen esta ruta, caiga quien caiga y sin importar colores partidistas, el país seguirá dando un paso trascendental en el combate a una de las redes de corrupción más sofisticadas de los últimos años. Entonces veremos si la oposición sostiene sus denuncias o, como tantas otras veces, simplemente mira hacia otro lado.



