Abelardo de la Espriella, el tigre blindado que gobierna Colombia
El nuevo presidente de Colombia: Abelardo de la Espriella

Abelardo de la Espriella, de 48 años, asumió la presidencia de Colombia el pasado 7 de agosto en una ceremonia realizada en Cali, marcando un cambio significativo en la historia política del país al llegar al máximo cargo sin haber ocupado previamente ningún puesto público ni haber ganado elecciones anteriores. Conocido por su defensa de paramilitares, narcotraficantes y figuras políticas controvertidas, De la Espriella ha transformado su trayectoria legal y empresarial en una marca personal que resonó con sectores conservadores, exmilitares y opositores de la izquierda.

Orígenes y formación de un personaje político

Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, pero criado en Montería, Córdoba, De la Espriella proviene de una familia conservadora con raíces en la región. Es hijo de Abelardo de la Espriella Juris, exmagistrado y notario, y de María Eugenia Otero Aldana, perteneciente a una familia ganadera. Su padre, quien fue diputado del Partido Liberal e intentó sin éxito la gobernación de Córdoba y el Senado en los años noventa, canalizó su frustración política hacia la ambición electoral de su hijo, impulsándolo a estudiar derecho en lugar de periodismo.

Durante su infancia en el colegio La Salle de Montería, De la Espriella destacó por su autoridad y capacidad oratoria. Sus profesores recuerdan a un niño brillante pero desafiante que buscaba protagonismo. Aprovechó tempranamente medios locales, obteniendo un programa de radio en Las Voces de Montería y publicando un miniperiódico llamado Inquietudes Juveniles, donde entrevistaba a personajes nacionales. En la Universidad Sergio Arboleda, estudió Derecho mientras trabajaba como asistente del vicerrector y vendía productos importados, desarrollando una reputación de ser confrontador y aficionado al debate político.

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Carrera legal y controversias por sus clientes

Su paso inicial por la política electoral en 1997 como candidato a edil de Chapinero con el partido Salvación Nacional fracasó, llevándolo a retirarse casi tres décadas antes de su ascenso presidencial. Comenzó su práctica legal en 1999 y fundó su bufete, De la Espriella Lawyers, en 2002. El punto de inflexión llegó durante el proceso de desmovilización paramilitar bajo el gobierno de Álvaro Uribe, cuando decidió defender a jefes paramilitares argumentando que debían ser tratados como actores políticos. Esta estrategia convirtió su firma en un despacho altamente rentable y notorio.

A lo largo de su carrera, De la Espriella construyó una reputación defendiendo causas moralmente incómodas y de alta visibilidad. Entre sus clientes destacan el empresario David Murcia Guzmán, acusado de fraude piramidal; los hermanos Nule, imputados por malversación y soborno; Alex Saab, señalado por Estados Unidos como testaferro de Nicolás Maduro; la modelo Natalia París; el futbolista James Rodríguez; y el político Alberto Santofimio, condenado por la muerte de Luis Carlos Galán. Antiguos colegas consultados por El País y La Silla Vacía coinciden en que es un abogado sagaz y competitivo que nunca cruzó la línea ética, aunque cuestionan su concepción de los límites profesionales donde ganar es el objetivo central.

Las acusaciones más graves provienen de antiguos clientes o personas vinculadas a sus casos. David Murcia Guzmán lo acusó de cobrar sumas millonarias e influir en congresistas, mientras que Juan Carlos Tuso Sierra hizo señalamientos similares sobre pagos a magistrados. Investigaciones periodísticas también han cuestionado su relación con Alex Saab, sugiriendo pagos de sociedades relacionadas, acusaciones que De la Espriella ha rechazado firmemente.

Imperio empresarial y estilo de vida

Fuera de los tribunales, De la Espriella ha cultivado un extenso universo empresarial que incluye inversiones inmobiliarias, moda, bebidas, publicaciones y música. Una investigación de La Silla Vacía rastreó 35 compañías en Colombia, Panamá y Estados Unidos asociadas a él hasta finales de 2025. Aunque presenta su riqueza como fruto del trabajo legal y empresarial para financiar su proyecto político sin depender de grupos tradicionales, los registros muestran pérdidas en varias empresas y un patrimonio concentrado principalmente en bienes raíces, estimado alrededor de 19 mil millones de pesos.

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Conocido por su gusto por el lujo, viaja frecuentemente a Italia, Miami y otros destinos, y posee aficiones declaradas por la ropa italiana, relojes y automóviles de alta gama. Está casado desde 2008 con Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos. Su imagen pública, reforzada por su apariencia con chaleco antibalas y escoltas, así como su alias "Tigre" adoptado tras una sugerencia del expresidente Álvaro Uribe, conectó especialmente con electores conservadores y opositores del gobierno anterior.

Transición de abogado a estadista

La transformación política de De la Espriella se aceleró en julio de 2025 con el lanzamiento del movimiento Defensores de la Patria. Su discurso combinó la reducción del Estado, rebaja de impuestos, defensa de la propiedad privada y una política de seguridad basada en el fortalecimiento de las fuerzas militares y policiales. En su juramentación en Cali, lejos de la tradición bogotana, prometió austeridad fiscal, lucha frontal contra el crimen y recuperación del orden institucional.

La pregunta pendiente es cómo manejará De la Espriella la transición de un abogado que selecciona sus batallas a un estadista responsable de decisiones nacionales. Durante más de dos décadas, pudo elegir sus escenarios y tonos de enfrentamiento; ahora, como presidente, deberá aplicar esa misma disciplina y capacidad de convicción en la gobernanza del país, bajo la mirada atenta de sus críticos y seguidores.