La crisis persistente de Cuba: una mirada desde dentro
En 2023, realicé un recorrido de quince días por Cuba, y desde hace años, mantengo una comunicación cercana con amigas y amigos que residen en La Habana. A través de este intercambio, ellos expresan sus puntos de vista ante la actual crisis que atraviesa el país, una situación que no es nueva, sino que se ha mantenido por décadas.
Orígenes y evolución de la crisis
La crisis en Cuba no comenzó con la actitud de Donald Trump hacia la isla. Es una crisis tendencial que se ha perpetuado a lo largo del tiempo. Antes de la caída de la Unión Soviética y el bloque de países del socialismo real, en Cuba no había escasez y nadie padecía hambre. Sin embargo, tras el colapso de ese bloque, inició un vaivén entre periodos de relativa abundancia y carencia, marcando el inicio del malestar social.
A partir de ese momento, las condiciones de la realidad cubana cambiaron drásticamente, y muchos aspectos de la vida cotidiana se tambalearon. Cuba se vio obligada a transformar su matriz económica, pero este cambio nunca se materializó de manera efectiva.
Intentos fallidos y deterioro actual
En las últimas décadas, ha habido diversas propuestas, ensayos y experimentos de liberación económica, pero ninguno ha logrado impulsar el autoabastecimiento y la autoproducción. Hoy, el escenario es de mayor deterioro que en otros momentos, manifestándose en:
- Carencia de combustible
- Problemas en el abastecimiento de electricidad
- Deficiencias en el servicio de transporte público
- Deterioro en la atención de la salud
El turismo, una fuente clave de ingresos, enfrenta una gran crisis, con una reducción dramática en el número de visitantes y playas cerradas. Esto se agrava por la suspensión de vuelos internacionales debido a la falta de turbosina.
Negociaciones con Estados Unidos y perspectivas futuras
Una pregunta recurrente es si existen negociaciones con el gobierno de Estados Unidos. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, siempre ha habido diálogos, aunque las presiones y amenazas aumentaron durante el gobierno de Donald Trump, operadas a través de figuras como Marco Rubio.
El gobierno de Cuba no está dispuesto a ceder en términos políticos ante las exigencias de Trump, pero el poder actual en la isla, concentrado en el partido, el ejército y el gobierno, sí está abierto a negociar un cambio en el modelo económico. Se han dado pasos en esa dirección, como permitir pequeñas empresas privadas, aunque el proceso es lento y enfrenta resistencia de sectores conservadores del régimen.
Si el gobierno de Estados Unidos espera un cambio en el régimen político, esto no es realista. Sin embargo, sí puede impulsar y acelerar una transformación económica, un área con amplio margen de maniobra.
Falta de capacidad y camino a seguir
Las actuales autoridades cubanas han demostrado ser incapaces de construir un nuevo sistema económico, debido a la falta de imaginación, capacidad y fuerza política. Todos sus intentos en esta materia han fracasado o se han quedado cortos ante la magnitud de la crisis.
Hoy, queda claro que la solución se centra en cambiar el sistema económico, permitiendo a Cuba superar su crisis sistémica y permanente, algo que el modelo socialista no ha logrado. El partido y el gobierno están dispuestos a dialogar con el gobierno de Trump, pero no cederán en el ámbito político. El camino a seguir, según se señala, es emular lo hecho por China y Vietnam. No hay más alternativas.