Irán advierte sobre una escalada bélica si otros países intervienen en conflicto con Israel y EE.UU.
El gobierno de Irán ha emitido una advertencia contundente: la guerra en Oriente Medio podría intensificarse significativamente si otros países deciden intervenir en el conflicto actual. Esta alerta se produce en un contexto de crecientes tensiones tras enfrentamientos con Israel y ataques estadounidenses contra objetivos iraníes, que han agravado la situación regional.
Posiciones encontradas entre Irán y Estados Unidos
Por un lado, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que, por el momento, no planea detener la ofensiva militar. En una entrevista con NBC News, Trump afirmó que Teherán busca negociar, pero consideró que las condiciones actuales no son favorables para alcanzar un acuerdo. “Irán quiere llegar a un acuerdo y yo no quiero hacerlo porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas”, declaró el mandatario. Además, mencionó la posibilidad de realizar nuevos ataques contra infraestructuras petroleras iraníes, incluido el principal centro de exportación de crudo ubicado en la isla de Jark.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, estableció condiciones para el fin de la guerra. En una entrevista con el medio Al-Araby Al-Jadeed, señaló que Irán no dará por terminado el conflicto hasta contar con garantías de que no se repetirá y de que se pagarán reparaciones. “Esta guerra terminará cuando tengamos la certeza de que no se repetirá y de que se pagarán reparaciones”, afirmó el diplomático. También pidió a otros países evitar acciones que puedan ampliar la confrontación y aseguró contar con pruebas de que bases militares estadounidenses en Oriente Medio fueron utilizadas para atacar territorio iraní, incluyendo instalaciones en Emiratos Árabes Unidos.
Escalada militar y tensiones en el estrecho de Ormuz
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero tras bombardeos de Estados Unidos e Israel que provocaron la muerte del entonces líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha desencadenado una escalada militar en la región. Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 15 mil objetivos dentro de Irán desde el inicio de la guerra.
Las tensiones continúan con reportes de nuevas olas de ataques. El ejército israelí informó de ataques contra objetivos en el oeste de Irán, mientras que los Guardianes de la Revolución iraníes acusaron al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de crímenes y prometieron perseguirlo. Irán, por su lado, informó que lanzó ataques con drones contra instalaciones en Israel, incluyendo una unidad policial y un centro de comunicaciones satelitales.
Además, el conflicto ha afectado la seguridad en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, afirmó que el paso marítimo permanecerá cerrado, una decisión que ha impactado los precios internacionales del petróleo. En respuesta, Trump propuso la creación de una operación naval internacional para escoltar petroleros en la zona y garantizar el flujo de hidrocarburos. “Con suerte, China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros enviarán barcos a la zona”, escribió el mandatario en redes sociales. Hasta ahora, países como Reino Unido, Japón y Corea del Sur han señalado que analizan la propuesta.
Consecuencias humanitarias y situación en Teherán
Tras más de dos semanas de enfrentamientos, las consecuencias humanitarias son graves. El Ministerio de Salud iraní reportó más de mil 200 muertos por ataques estadounidenses e israelíes, aunque estas cifras no han sido verificadas de forma independiente. Además, la Agencia de la ONU para los Refugiados estimó que alrededor de 3.2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Irán debido a la guerra.
A pesar de la continuidad de los ataques, algunas zonas de Teherán registraron este fin de semana una actividad más cercana a la normalidad, con comercios abiertos y mayor movimiento en calles y mercados de la capital iraní. Esto sugiere una adaptación parcial de la población a las circunstancias bélicas, aunque la situación general sigue siendo crítica.
