El presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, anunciaron en Pekín su voluntad de cooperación durante la jornada central de la visita del republicano al país asiático. Sin embargo, los principales anuncios quedaron tras una agenda marcada por Taiwán, Irán y la presencia de los gigantes empresariales estadounidenses.
Taiwán, el asunto más importante
El mandatario chino situó el tema de Taiwán como "el asunto más importante" de la relación bilateral y advirtió a Trump de que una "mala gestión" de la cuestión podría llevar a China y Estados Unidos al "choque" o incluso al "conflicto", según la agencia estatal Xinhua. Asimismo, afirmó que la "independencia taiwanesa" y la paz en el estrecho de Formosa son "incompatibles". De momento no hay constancia en los comunicados de una respuesta directa de Trump a las advertencias, tras semanas de especulaciones acerca de si Xi lo presionaría para limitar las ventas de armas a la isla autogobernada asiática, cuya soberanía reclama China.
Irán no debe tener armas nucleares
Ambos mandatarios coincidieron en que Irán no debe tener "nunca" armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derechos de paso, según un comunicado de la Casa Blanca. El asunto ganó peso en los días previos a la visita después de que Estados Unidos pidiera a Pekín un papel más activo ante Teherán, al considerar que el bloqueo de Ormuz afecta directamente a los intereses energéticos y comerciales de China, ya que por esa vía pasan aproximadamente el 45% de sus importaciones de gas y petróleo.
Trump aseguró que Xi le ofreció "ayuda" con la guerra en Irán y la reapertura de Ormuz. "Al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo. Me dijo: 'Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo'", relató Trump en una entrevista con la cadena Fox News desde China. Según un extracto de la entrevista, Trump afirmó que al presidente chino "le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz".
Según el mandatario estadounidense, Xi también se habría comprometido ante Trump a no suministrar equipamiento militar a Irán. "Dijo que no va a entregar equipo militar, lo cual es una declaración importante. Pero, al mismo tiempo, dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo", argumentó.
"Las puertas de China se abrirán cada vez más"
Por otra parte, la presencia de grandes ejecutivos estadounidenses marcó el tono económico de la visita. Directivos como Elon Musk, Tim Cook o Jensen Huang acompañaron a Trump en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Palacio del Pueblo donde se celebró la reunión entre las delegaciones, algo poco habitual en este tipo de reuniones. Además, Xi afirmó ante los empresarios que las puertas de China "solo se abrirán cada vez más", mientras el republicano sostuvo que había llevado a Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como muestra de "respeto" hacia China y su líder.
Socios y no rivales
Desde el inicio de la cita y durante sus interacciones, Xi y Trump se mantuvieron en un tono cordial. El presidente chino defendió que ambas naciones deben ser "socios y no rivales", mientras el republicano elogió a su anfitrión como "un gran líder" y aseguró que ambos mantienen una relación "fantástica". También Trump afirmó que, cuando ambos han tenido "dificultades", han logrado resolverlas "muy rápido", y puntualizó un "futuro fantástico juntos", en una escenificación de cercanía que siguió con una visita conjunta al Templo del Cielo, un banquete de Estado ofrecido por Xi y la invitación del estadounidense al líder chino para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Banquete y gestos simbólicos
En el banquete, Xi dio un guiño al lema político de Trump al afirmar que el "gran rejuvenecimiento" de China y el objetivo de "hacer Estados Unidos grande de nuevo" pueden avanzar en paralelo.
Trump defiende a Xi
El mandatario estadounidense defendió a Xi tras referirse a Estados Unidos como una potencia en decadencia durante la reunión que ambos mantuvieron en Pekín, y aseguró que en realidad el presidente chino se refería a antes de su regreso a la Casa Blanca, hace año y medio. "Cuando el presidente Xi, muy elegantemente, se refería a Estados Unidos como quizá una nación en decadencia, se estaba refiriendo al daño tremendo que sufrimos durante los cuatro años del dormilón de Joe Biden y su Administración, y en ese asunto estaba 100% correcto", detalló en una publicación en su red Truth Social.
"Hace dos años, éramos, de hecho, una Nación en declive. En eso estoy totalmente de acuerdo con el presidente Xi. Pero ahora, Estados Unidos es el país más sexy del mundo y ojalá que nuestra relación con China sea más fuerte y mejor que antes", añadió.
Los comentarios a los que Trump se refirió son a los realizados por Xi al inicio de su primera reunión con él y su equipo, en las que el mandatario chino apeló a superar la llamada trampa de Tucídides. Esta teoría acuñada por el politólogo Graham Allison describe la tendencia a que un poder emergente, en velada alusión a China, entre en conflicto con otro hegemónico en decadencia, en presumible referencia a Estados Unidos.
Trump aseguró que Xi no estaba refiriéndose en ese contexto a sus 16 meses de mandato y destacó que "la victoria militar y la próspera relación con Venezuela y la destrucción militar de Irán (que continuará)", así como las inversiones en el país o los máximos en el mercado bursátil. "De hecho, Xi me felicitó por los muchos y tremendos éxitos en un período tan corto de tiempo", dijo Trump. (Con información de EFE)



