Ante el aviso epidemiológico de hantavirus en México, emitido por el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE), es fundamental conocer las medidas de protección para evitar riesgos de contagio. El brote se originó entre pasajeros y tripulación de un crucero internacional en el océano Atlántico Sur, donde se registraron tres defunciones por enfermedad respiratoria grave que posteriormente se identificó como hantavirus de los Andes (ANDV).
¿Qué es el hantavirus de los Andes?
Los hantavirus son virus zoonóticos transmitidos principalmente por roedores infectados. Sin embargo, el hantavirus de los Andes es especialmente preocupante porque es el único con evidencia documentada de transmisión de persona a persona. Los mecanismos de transmisión de roedor a humano incluyen:
- Inhalación de aerosoles contaminados
- Contacto con superficies o excretas de roedores
- Mordeduras o arañazos
La transmisión entre personas ocurre por:
- Contacto físico estrecho y prolongado
- Permanencia en espacios cerrados o confinados
- Exposición a secreciones respiratorias, saliva o fluidos corporales
- Compartir utensilios o ropa de cama contaminada
- Contacto íntimo
Medidas de prevención recomendadas
De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las medidas preventivas son sencillas y efectivas. Para evitar atraer roedores en el hogar:
- Mantener las áreas limpias y sin acumulaciones
- Guardar alimentos en recipientes sellados
- Sellar grietas y orificios
- Usar trampas o solicitar control profesional si hay plaga
En el ámbito laboral:
- Ventilar y desinfectar espacios
- Usar equipo de protección como caretas y guantes
- Reportar la presencia de roedores
En actividades al aire libre y viajes:
- Evitar acampar en sitios con signos de roedores
- No dormir sobre el suelo en zonas rurales
- Guardar alimentos y agua en recipientes seguros
Síntomas del hantavirus de los Andes
Las personas infectadas son potencialmente contagiosas durante el periodo sintomático. El periodo de incubación es de 4 a 42 días. La fase inicial incluye fiebre, fatiga, cefalea, escalofríos, mialgias, mareo, náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. En la fase avanzada (4 a 10 días después) aparecen tos, dificultad respiratoria progresiva, taquipnea, opresión torácica, hipoxemia e insuficiencia respiratoria aguda. Las complicaciones pueden ser síndrome de dificultad respiratoria aguda, derrame pleural, choque mixto, falla orgánica múltiple y defunción. No existe tratamiento antiviral específico; el manejo se basa en medidas de soporte y atención crítica temprana.



