Secretaría de Salud de CDMX retira advertencia engañosa sobre perfume y tiroides
La Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México (SSaludCdMx) difundió una recomendación que generó confusión entre la población: evitar aplicar perfume en la zona del cuello por su supuesta relación directa con la tiroides, sugiriendo en cambio rociarlo en muñecas y ropa. Sin embargo, esta advertencia publicada el 4 de febrero ha sido calificada como engañosa por especialistas.
Falta de evidencia científica
Contrario a lo que sugería la publicación oficial, no existe evidencia científica sólida que demuestre que aplicar perfume en el cuello cause daño específico a la tiroides. La preocupación médica real no radica en la zona de aplicación, sino en los componentes químicos que contienen algunos perfumes y su exposición prolongada en el tiempo.
Al ser cuestionada sobre los estudios científicos que respaldaban su infografía, la Secretaría de Salud reconoció: "Cometimos un error y saldremos con una nota aclaratoria". Aunque la publicación fue retirada de redes sociales, al cierre de esta edición no se había emitido dicha aclaración oficial.
Explicación médica sobre la absorción cutánea
La doctora Paola Portillo Sánchez, especialista en medicina interna y endocrinología, explica que la tiroides no está expuesta directamente bajo la piel. Entre la superficie cutánea y esta glándula existe tejido graso y muscular cuyo grosor varía según cada persona.
La especialista detalla: "Prácticamente toda nuestra piel tiene alta vascularización, por lo que la absorción de sustancias no depende significativamente del lugar donde se aplique el producto".
El proceso de absorción química de la piel comienza en la barrera cutánea, atraviesa las distintas capas de la piel y posteriormente alcanza los vasos sanguíneos superficiales y el sistema circulatorio. Una vez en el torrente sanguíneo, el químico se distribuye por todo el organismo.
El verdadero riesgo: disruptores endocrinos
Parte del debate científico se centra en los llamados disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de interferir con el sistema hormonal. Algunos componentes presentes en perfumes han sido asociados con este tipo de efectos, aunque el impacto depende de múltiples factores como la dosis y la frecuencia de uso.
Algunas fragancias pueden contener:
- Ftalatos y parabenos (asociados con mimetismo hormonal)
- Compuestos orgánicos volátiles (relacionados con trastornos respiratorios)
- Metales pesados como plomo, cadmio y mercurio
La doctora Portillo Sánchez aclara: "Incluso existe algo de controversia en qué tanto llegamos a absorber cuando se pone a nivel ropa versus directamente piel. En la academia se habla de la duración, pero no de la localización".
Problema de transparencia en ingredientes
De acuerdo con un estudio publicado en agosto de 2025 en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, existe una falta de transparencia en la divulgación de ingredientes, con muchas formulaciones protegidas bajo secretos comerciales.
El panorama regulatorio que rige los cosméticos y productos de cuidado personal sigue siendo fragmentado y, en algunos casos, insuficientemente estricto. Aunque agencias como la FDA y la EMA han implementado pautas de seguridad, estas regulaciones a menudo no abordan los efectos acumulativos y a largo plazo de la exposición repetida.
Recomendaciones para un consumo consciente
Para la endocrinóloga, la recomendación no es alarmar, sino informar y fomentar un consumo más consciente. Subraya la importancia de:
- Revisar la calidad del producto
- Exigir mayor transparencia en el etiquetado
- Reducir la exposición innecesaria a químicos
- Evitar el almacenamiento de fragancias en envases plásticos expuestos a altas temperaturas
"Me enfocaría más en la calidad y el contenido que aplicamos. Mientras tengamos menos exposición a los plásticos, mejor. La salud también se construye desde decisiones pequeñas, pero constantes", concluye la especialista.
El incidente destaca la importancia de que las autoridades de salud verifiquen rigurosamente la información antes de difundirla, especialmente cuando se trata de recomendaciones que pueden generar preocupación innecesaria entre la población.