La obesidad: una enfermedad crónica que requiere enfoque integral y profesional
En México, donde aproximadamente el 75% de la población adulta enfrenta problemas relacionados con la obesidad, especialistas médicos han hecho un llamado urgente para reconocer esta condición como una enfermedad crónica, tratable y de origen multifactorial que exige una atención multidisciplinaria. Durante una conferencia de prensa reciente, expertos subrayaron la necesidad de que tanto los pacientes como la sociedad en general comprendan que vivir con obesidad no es culpa de quienes la padecen y que su manejo adecuado requiere la intervención de profesionales de la salud.
Romper el estigma: el primer paso hacia el tratamiento
El doctor Fernando Pérez Galaz, cirujano gastrobariatra y cofundador de la organización civil ObesidadEs, enfatizó que la primera barrera a derribar es el estigma social. "Debemos dejar de señalar a las personas que viven con obesidad como responsables de su situación", afirmó. Explicó que el juicio proveniente del círculo cercano—pareja, familia, amigos e incluso algunos servicios de salud—causa un dolor profundo en estos pacientes, quienes a menudo enfrentan falta de empatía y comprensión.
"Este no es un tema de 'echarle ganas' o de simple voluntad", añadió Pérez Galaz. "La obesidad es una condición que se desarrolla a lo largo de la vida y no se resuelve simplemente dejando de comer o siguiendo una dieta temporal. El paciente tiene que atreverse a pedir ayuda profesional".
Un problema de salud multifactorial que afecta a millones
El doctor Iñaki Villanueva, director Médico del Área de Obesidad en Lilly México, insistió en que la obesidad debe ser tratada como una enfermedad crónica y progresiva, pero tratable. "No se reduce a una cuestión de falta de voluntad", señaló. "Es fundamental que las personas se acerquen a un profesional de la salud para abordar este problema que impacta la vida de millones. En México, el 75% de la población adulta vive con esta enfermedad".
La doctora Emma Chávez Manzanera, coordinadora de la Clínica de Obesidad del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), reveló datos alarmantes: en muchos casos, pasan de 8 a 10 años antes de que una persona con obesidad busque atención médica. Además, destacó que hasta un 60% de los casos tienen componentes genéticos, lo que subraya la complejidad del padecimiento.
La necesidad de educación y un entorno favorable
Para un abordaje adecuado, Chávez Manzanera indicó que aún falta mucha educación, no solo entre los profesionales de la salud, sino también en el entorno familiar, laboral e incluso en la mercadotecnia. "Vivimos en un ambiente obesogénico que tiene un impacto directo en estos pacientes y hace que el tratamiento sea más complejo", explicó.
Recordó que un tratamiento adecuado comienza con un diagnóstico preciso, utilizando el Índice de Masa Corporal (IMC), y debe incluir:
- Apoyo nutrimental personalizado
- Atención a la salud mental
- Actividad física supervisada
- En casos necesarios, intervenciones como la cirugía bariátrica
El tratamiento a largo plazo y el efecto rebote
La doctora subrayó que el tratamiento debe ser de largo plazo, ya que al ser una enfermedad crónica, enfoques temporales de seis meses o un año suelen resultar en recaídas. "Muchas veces la enfermedad regresa porque no hay continuidad", afirmó.
El doctor Pérez Galaz añadió que el organismo tiene mecanismos de defensa que pueden llevar a recuperar el peso perdido, fenómeno comúnmente conocido como "efecto rebote". "De ahí la importancia de mantener una supervisión médica constante en esta enfermedad crónica", insistió.
Superar los estigmas internos para lograr metas individuales
Los especialistas coincidieron en la importancia de que los pacientes dejen de lado estigmas internalizados como "es mi culpa", "no le echo ganas" o "estoy fallando". "Cuando una persona tiene interiorizados esos estigmas, su tratamiento se complica y se dificulta alcanzar la pérdida de peso", explicó Pérez Galaz.
La atención oportuna es crucial, ya que hasta un 30% de quienes viven con obesidad presentan algún trastorno de la conducta alimentaria, y aproximadamente el 80% no ha sido diagnosticado y, por lo tanto, no recibe tratamiento. Además, las metas de pérdida de peso son individuales: cada organismo reacciona de manera diferente, y bajar pocos kilos, estancarse o incluso recuperar algo de peso puede ser parte normal del proceso.
"Lo importante es que la gente no se dé por vencida y siga adelante con su tratamiento", concluyó el especialista, destacando la necesidad de perseverancia y apoyo continuo en el manejo de esta condición de salud.



