El ejercicio aeróbico destaca como la opción más eficaz para combatir la depresión
Una de cada cuatro personas en el mundo ha experimentado síntomas de depresión o ansiedad en algún momento de su vida, lo que subraya la urgencia de encontrar intervenciones efectivas. Un nuevo análisis exhaustivo, publicado en el British Journal of Sports Medicine, revela que el ejercicio aeróbico, como correr, nadar o bailar, puede ser particularmente eficaz para aliviar estos síntomas. Esta conclusión se basa en una revisión sistemática de estudios que incluyeron datos de más de 77 mil participantes de prácticamente todas las edades, desde niños hasta adultos mayores.
Metodología y alcance de la investigación
Los investigadores, liderados por Neil Munro de la Universidad James Cook en Australia, se propusieron estimar de manera exhaustiva el impacto del ejercicio en los síntomas de depresión y ansiedad. El estudio abarcó a individuos con y sin diagnóstico clínico, y buscó determinar cómo factores como el tipo, duración, frecuencia, intensidad y supervisión del ejercicio, así como la participación individual o en grupo, podrían influir en los resultados. Para ello, se analizaron bases de datos de investigación hasta julio de 2025, incluyendo ensayos controlados aleatorios que comparaban el ejercicio con otras actividades, placebos o ninguna intervención activa.
Los criterios de elegibilidad incluyeron actividades físicas planificadas, estructuradas, repetitivas y con un propósito específico para mejorar la salud física y mental. Se consideraron todas las formas, intensidades, frecuencias y entornos de ejercicio, ya sea individual o grupal. En el caso de la depresión, se incluyeron datos de 57,930 personas de entre 10 y 90 años, diagnosticadas con depresión clínica o que presentaban síntomas depresivos sin otras afecciones coexistentes. Para la ansiedad, se analizaron datos de 19,368 participantes de entre 18 y 67 años.
Resultados clave y hallazgos significativos
La síntesis de los análisis mostró que el ejercicio tuvo un efecto de tamaño medio en los síntomas de depresión y un efecto de tamaño pequeño a medio en los síntomas de ansiedad. Los efectos más significativos se observaron en adultos jóvenes (18-30 años) y mujeres que habían dado a luz recientemente. Todas las formas de ejercicio se asociaron con impactos positivos, pero los formatos aeróbicos, grupales y supervisados fueron los más eficaces para aliviar los síntomas de depresión, destacando la importancia de los factores sociales en las intervenciones de salud mental.
En cuanto a la ansiedad, el ejercicio aeróbico, de resistencia (fuerza), mente-cuerpo (como yoga o tai-chi) y una mezcla de modalidades tuvieron un impacto de tamaño medio. Los investigadores sugieren que, mientras el ejercicio supervisado y en grupo puede ser mejor para reducir la depresión, el ejercicio más corto (hasta 8 semanas) y de menor intensidad puede ser más efectivo para aliviar la ansiedad. En conjunto, los efectos del ejercicio fueron similares o mejores que los de la medicación o las terapias conversacionales, independientemente de la edad o el sexo.
Limitaciones y conclusiones del estudio
Los investigadores reconocen algunas limitaciones, como las interpretaciones variables de la intensidad y duración del ejercicio en los análisis, y la relativa escasez de estudios sobre el impacto del ejercicio a lo largo de la vida. No obstante, concluyen que este metaanálisis proporciona pruebas sólidas de que el ejercicio redujo eficazmente los síntomas de depresión y ansiedad en todos los grupos de edad, de forma comparable o superior a las intervenciones farmacológicas o psicológicas tradicionales.
Los autores destacan el potencial del ejercicio como una intervención de primera línea y apuntan a la conveniencia de prescribir programas de ejercicio personalizados. Este enfoque podría ofrecer una alternativa accesible y efectiva para millones de personas que luchan con problemas de salud mental en todo el mundo.