Brasil ingresa al club de fabricantes de cazas supersónicos mientras México mantiene flota obsoleta
Brasil fabrica cazas supersónicos; México con aviones de 43 años

Brasil celebra su entrada al exclusivo club de fabricantes de aviones de combate supersónicos

Con una sonrisa de orgullo visible en su rostro, el presidente de Brasil, Lula da Silva, estrelló una botella de champán contra el fuselaje del caza F-39E Gripen. Este gesto simbólico, realizado el sábado 28 de marzo en la fábrica de Embraer en Sao Paulo, marcó el ingreso oficial de Brasil al selecto grupo de siete naciones que fabrican aviones de combate supersónicos, uniéndose a Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Suecia e India.

Un hito para la defensa brasileña y latinoamericana

El ministro de Defensa brasileño, José Mucio, acompañó al presidente durante la ceremonia y destacó la importancia estratégica de este logro. "Fabricar en suelo patrio esta aeronave de cuarta generación consolida nuestro poder disuasorio para garantizar la soberanía y la seguridad regional", declaró Mucio. El F-39, desarrollado por Embraer con tecnología de la sueca Saab, puede transportar hasta diez misiles y alcanzar velocidades de 2,400 kilómetros por hora, representando el primer caza supersónico producido íntegramente en América Latina.

Este avance coloca a Brasil a la vanguardia de una carrera armamentista regional que incluye a otros países sudamericanos:

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  • Argentina recuperó capacidad supersónica a finales de 2025 con 24 cazas F-16 estadounidenses de segunda mano.
  • Perú opera 19 MiG-29 rusos y 12 Mirage 2000 franceses.
  • Venezuela cuenta con 19 F-16 estadounidenses y 23 Su-30 rusos.
  • Colombia posee 11 cazas Kfir israelíes cerca del fin de su vida útil y ha mostrado interés en adquirir 22 aviones brasileños.

La excepción mexicana: una flota envejecida frente a nuevas amenazas

En marcado contraste con el avance brasileño, México presenta una situación particular en materia de defensa aérea. La Fuerza Aérea Mexicana opera actualmente el Escuadrón Aéreo de Defensa 401, con base en Santa Lucía, Estado de México, compuesto por aviones F-5 adquiridos en 1983 y 1995.

De los doce aviones originales, solo tres permanecen operativos después de 43 años de servicio, constituyendo una de las flotas de combate más longevas del mundo aún en activo. A pesar de discusiones previas sobre su reemplazo, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) anunció una "repotenciación" de estos aviones y afirmó que son "suficientes para las necesidades" del país.

Un gigante económico con capacidades militares limitadas

La decimotercera economía mundial, según el informe 2026 del FMI, destina solo el 0.9% de su presupuesto total a defensa, la proporción más baja entre las seis mayores potencias regionales. En comparación, Colombia lidera la región con el 3.36% de inversión en defensa.

Las diferencias presupuestarias son abismales: Brasil cuenta con 27,100 millones de dólares para defensa en 2025, mientras México destina 9,486 millones. Más significativa aún es la divergencia en cómo ambos países asignan estos recursos:

  1. Brasil invierte en tecnología de punta como los cazas F-39 y el desarrollo del primer submarino nuclear latinoamericano, además de contar con empresas especializadas como Embraer y Avibras que exportan tecnología militar.
  2. México, sin industria militar propia y dependiente de importaciones (principalmente de Estados Unidos), enfoca su estrategia de defensa principalmente hacia amenazas internas como el crimen organizado.

El debate sobre la estrategia de defensa mexicana

Frente a las amenazas recurrentes del expresidente estadounidense Donald Trump sobre una posible intervención militar en territorio mexicano, y considerando la creciente influencia de los cárteles, expertos cuestionan si la actual estrategia de defensa es la adecuada.

David Mora, analista sénior del International Crisis Group en México, señala que el país enfrenta una "amenaza híbrida" caracterizada por grupos armados que emplean tácticas guerrilleras, terrorismo urbano y control territorial, financiados a través del narcotráfico, minería ilegal, trata de personas y extorsión.

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Hacia una modernización con características propias

Los analistas coinciden en que México no debería seguir el modelo brasileño de inversión masiva en cazas para vigilancia fronteriza, pero tampoco mantener la actual estrategia de militarización que incluye la creación de la Guardia Nacional y la asignación de tareas civiles a las fuerzas armadas, como la construcción del Tren Maya.

Guadalupe Correa-Cabrera, codirectora del Centro de Investigación sobre Corrupción, Redes y Crimen Transnacional (CONTRA), subraya que "el eje central de cualquier estrategia efectiva pasa por reformas para desmantelar las redes financieras de los cárteles", tanto en México como en Estados Unidos.

Las recomendaciones para una estrategia de defensa más efectiva incluyen:

  • Invertir en mejor capacitación de tropas para combatir directamente a grupos criminales.
  • Adquirir tecnología de vigilancia como radares y drones de última generación.
  • Fortalecer la capacidad para interceptar tráfico de drogas en aduanas navales y terrestres.
  • Desarrollar sistemas para cortar el lavado de dinero y financiamiento de cárteles.
  • Reforzar la cooperación bilateral sin violar la soberanía nacional.

En resumen, si la militarización del país parece irreversible, los expertos sugieren que la nueva estrategia debería priorizar el fortalecimiento de la inteligencia, el combate al financiamiento criminal, el robustecimiento de instituciones civiles y la cooperación internacional, manteniendo siempre el respeto a la soberanía nacional como línea roja infranqueable.