Ejército Mexicano asume protección de instalaciones forenses de la FGR
En un movimiento que refleja las crecientes preocupaciones por la seguridad en instalaciones críticas del Estado, elementos del Ejército Mexicano han sido desplegados para resguardar el Centro Nacional de Identificación Humana de la Fiscalía General de la República (FGR), ubicado en la alcaldía Coyoacán de la Ciudad de México. Esta medida, implementada en los últimos días, surge como respuesta a incidentes de inseguridad reportados en la zona, los cuales han puesto en riesgo la integridad de las operaciones forenses y el personal que labora en el recinto.
Antecedentes y contexto de la decisión
El centro forense, que desempeña un papel fundamental en la identificación de víctimas de delitos y desastres, ha enfrentado desafíos operativos debido a su ubicación en una área con historial de actividades delictivas. Fuentes cercanas a la FGR indican que hubo intentos de intrusión y amenazas que comprometieron la seguridad perimetral, lo que motivó una solicitud formal de apoyo a las fuerzas armadas. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) accedió a esta petición, asignando un contingente militar para realizar rondines de vigilancia y control de accesos, asegurando así la continuidad de las labores de identificación humana.
Este despliegue no es aislado, ya que en meses recientes se han registrado otros casos donde el Ejército ha intervenido para proteger infraestructura gubernamental, evidenciando una estrategia de seguridad más proactiva. Sin embargo, expertos en seguridad pública señalan que esta dependencia de las fuerzas armadas para tareas civiles podría indicar deficiencias en los cuerpos policiales locales, un tema que ha sido objeto de debate en el Congreso de la Unión.
Impacto en las operaciones forenses y reacciones
La presencia militar ha permitido que el centro forense mantenga sus funciones sin interrupciones, procesando casos pendientes que incluyen identificaciones de víctimas de violencia y desapariciones. Autoridades de la FGR han destacado la importancia de este resguardo para preservar evidencia crucial en investigaciones penales, evitando posibles sabotajes o robos que podrían obstaculizar la justicia. No obstante, algunos grupos de derechos humanos han expresado preocupación por la militarización de espacios civiles, argumentando que podría generar un clima de intimidación para las familias que acuden al centro en busca de información sobre sus seres queridos.
Entre las medidas implementadas por el Ejército se incluyen:
- Controles de acceso estrictos con identificación verificada para todo personal y visitantes.
- Patrullajes regulares en los alrededores del edificio para disuadir actividades sospechosas.
- Coordinación directa con la FGR para responder a emergencias de manera inmediata.
Este operativo se enmarca en un contexto más amplio de esfuerzos por fortalecer la seguridad en la Ciudad de México, donde índices delictivos como robos y homicidios han mostrado fluctuaciones. La alcaldía Coyoacán, en particular, ha sido escenario de incidentes que han requerido la intervención de múltiples agencias, subrayando la necesidad de una colaboración interinstitucional efectiva.
Perspectivas a futuro y consideraciones finales
Aunque el despliegue militar es temporal por ahora, no se ha especificado una fecha límite para su conclusión, dejando abierta la posibilidad de una extensión si persisten las amenazas. Analistas políticos sugieren que este caso podría sentar un precedente para la protección de otras instalaciones forenses y gubernamentales en el país, especialmente en regiones con alta incidencia delictiva. Mientras tanto, la FGR continúa sus labores con normalidad, respaldada por la presencia castrense que busca garantizar un entorno seguro para el cumplimiento de sus funciones esenciales en la procuración de justicia.
En resumen, la intervención del Ejército en el centro forense de la FGR refleja un enfoque pragmático ante desafíos de seguridad inmediatos, pero también plantea preguntas sobre la sostenibilidad a largo plazo de tales medidas y la capacidad de las instituciones civiles para autoprotegerse en un México en constante evolución en materia de seguridad pública.



