Viacrucis sin cruces: México enfrenta caminos de muertos en fosas clandestinas
En los templos católicos y en las calles de numerosos pueblos mexicanos, las conmemoraciones del tormento y muerte de Jesucristo marcan el inicio de la Semana Santa. Sin embargo, para miles de familias, este ritual religioso está teñido por un dolor profundo: el de sus propios muertos, desaparecidos o aquellos que permanecen "todavía sin identificar" en las estadísticas oficiales.
Malabarismos estadísticos y una nueva columna de víctimas
El régimen actual ha inventado una nueva categoría para las víctimas de los cárteles, denominada "todavía sin identificar", con el objetivo aparente de reducir las cifras de fallecidos en sus registros oficiales. Estos malabarismos macabros buscan, según analistas, crear un autoengaño que oculta la magnitud real de la violencia que azota al país.
¿A quién pretenden engañar? Resulta imposible ocultar la realidad a una sociedad que vive sumida en la inseguridad y el temor, especialmente en vastos territorios bajo el control de bandas criminales. La destrucción de las instituciones del estado de derecho ha dejado a muchas comunidades a merced de guerras entre cárteles, donde impera la ley del más fuerte.
Camino de cruces: entre la tradición y la ausencia
El término "Vía Crucis" proviene del latín, donde "vía" significa camino y "crucis" cruces, refiriéndose así al "camino de cruces". Tradicionalmente, este concepto se asocia con los altares y cruces erigidos en las últimas moradas de los difuntos, como se observa en rutas de peregrinación como la Calzada de Guadalupe.
No obstante, en estados como Sinaloa, Guerrero y Michoacán, los caminos carecen de cruces. En su lugar, existen fosas clandestinas donde yacen víctimas de la violencia. Madres buscadoras recorren estos trayectos con la esperanza de encontrar a sus seres queridos y colocar una cruz que marque su descanso final, transformando su búsqueda en un viacrucis personal.
La neolengua oficial: ocultando realidades incómodas
La inventiva engañosa del régimen no se limita a las cifras de seguridad. Recientemente, frente al derrame petrolero en el Golfo de México que causa estragos ecológicos y afecta a pescadores veracruzanos, la secretaria de Medio Ambiente ofreció un ejemplo claro de lo que se ha denominado "neolengua". En lugar de admitir un derrame, lo calificó como "descarga", evocando el lenguaje distorsionado de la novela 1984 de George Orwell, utilizada para manipular la percepción pública.
Esta táctica se extiende a otros ámbitos, como señaló Jorge Carrillo Olea, fundador del Cisen, quien comparó al gabinete de Seguridad con "una mesa de redacción de tercera", donde se decide qué información se publica, qué se oculta y a quién se culpa, socavando la transparencia y la rendición de cuentas.
Un viacrucis nacional sin fin
Mientras los fieles recorren simbólicamente el camino de Cristo hacia el calvario, muchas familias mexicanas enfrentan su propio viacrucis: una búsqueda interminable en caminos marcados por la violencia y la impunidad. La falta de cruces en estas rutas refleja una realidad sombría donde los muertos permanecen sin nombre y las cifras oficiales parecen diseñadas para el autoengaño, dejando a la sociedad en un limbo de inseguridad y desconfianza.



