Momentos de pánico vivieron jornaleros de una huerta de aguacates en el municipio de Charapan, Michoacán, luego de quedar atrapados en medio de un enfrentamiento armado registrado este lunes. Los trabajadores agrícolas se encontraban en plena jornada laboral, cuando fueron sorprendidos por los estruendos de las ráfagas.
Jornaleros de Charapan quedan atrapados en medio de balacera
De acuerdo a videos captados por los propios trabajadores, las detonaciones de armas de grueso calibre los obligaron a dejar sus herramientas de trabajo, colocarse pecho a tierra y ocultarse entre los árboles de aguacate, mientras el sonido de las descargas de los fusiles generaron alarma y zozobra. Tras el enfrentamiento, se reportan bloqueos carreteros en el municipio vecino de Tangancícuaro, donde también se registran quema de vehículos.
Por su parte, el Gobierno Municipal de Charapan informó mediante un comunicado que se le da seguimiento puntual a los hechos violentos registrados este lunes, en conjunto con elementos de las tres órdenes de Gobierno y se trabaja para restaurar la paz en la comunidad. “Invitamos a las y los habitantes del municipio y la comunidad de Cocucho a mantener la calma, nuestro gobierno se encuentra en coordinación y colaboración con gobierno del estado para mantener la estabilidad y seguridad de los habitantes de Charapan y la comunidad de Cocucho. Exhortamos a la ciudadanía a mantenerse atentos a los comunicados oficiales del Gobierno Municipal para una buena comunicación”, publicó el Ayuntamiento.
Regresa la violencia a Michoacán
En la última semana, diversos pueblos indígenas han sido escenario de hechos violentos. El 6 de mayo, en Acachuen, municipio de Chilchota, un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) irrumpió en la localidad y agredió a un grupo de pobladores; el saldo fue de dos comuneros fallecidos y uno más lesionado. La noche del pasado domingo, elementos de la guardia comunitaria de Sevina, en el municipio de Nahuatzen, fueron blanco de un ataque armado que dejó dos “kuárichas” o policías comunales, sin vida.
Comunidades purépechas se han unido en un llamado a las autoridades estatales y federales para que garanticen la seguridad de los pueblos originarios, donde perciben una mayor presencia de grupos delictivos.



