El panorama del crimen organizado en México: predominio de dos gigantes
El mapa del crimen organizado en México está dominado por dos grandes estructuras criminales: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 de la Drug Enforcement Administration (DEA), estas organizaciones concentran una presencia territorial extensa en la mayor parte del país y mantienen un alcance internacional significativo. A pesar de enfrentar procesos de fragmentación interna, su influencia persiste en numerosos estados, donde se documentan operaciones como ataques, tráfico de drogas y enfrentamientos violentos.
CJNG: una expansión acelerada y penetrante
El Cártel Jalisco Nueva Generación surgió tras la desintegración del Cártel del Milenio y comenzó a ganar notoriedad a partir de 2009, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho". Su actividad principal es el tráfico de metanfetamina y cocaína, aunque también diversifica sus ingresos mediante extorsión, secuestro y lavado de dinero. De acuerdo con la DEA, el CJNG tiene una presencia significativa en al menos 27 estados, con bases operativas clave en:
- Jalisco
- Nayarit
- Colima
- Veracruz
- Guanajuato
Su alcance se extiende incluso a los 32 estados de México, y sus operaciones han sido detectadas en Estados Unidos, Colombia y Perú, además de establecer vínculos en Europa y Asia, lo que refleja su poderío transnacional.
Cártel de Sinaloa: resiliencia ante capturas y divisiones
El Cártel de Sinaloa mantiene operaciones en la mayor parte del territorio nacional, a pesar de la captura y extradición de sus fundadores, Joaquín "Chapo" Guzmán e Ismael "Mayo" Zambada, y de las disputas internas que lo afectan. La DEA lo identifica como uno de los principales productores y traficantes de fentanilo hacia Estados Unidos, además de participar activamente en el tráfico de cocaína, metanfetamina y heroína. También controla precursores químicos a través de redes internacionales. Al igual que el CJNG, diversifica sus actividades en:
- Secuestro
- Extorsión
- Robo de combustible
- Tráfico de armas
- Tráfico de personas
Ambas organizaciones son señaladas como generadoras de violencia en disputas territoriales, contribuyendo a la inseguridad en múltiples regiones.
Cárteles regionales: control en entidades específicas
Además de los dos grupos predominantes, el informe de la DEA identifica organizaciones regionales que, sin tener un alcance nacional total, ejercen un control relevante en estados específicos y disputan territorios estratégicos. Entre ellos destacan:
- Cártel del Noreste (CDN): Opera principalmente en Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas, vinculado al tráfico de fentanilo, metanfetamina, cocaína, heroína y marihuana hacia Estados Unidos. También participa en secuestro, extorsión, robo de vehículos y tráfico de personas, conocido por su violencia pública y extorsión a migrantes.
- La Familia Michoacana (LFM): Mantiene presencia en Guerrero, Michoacán, Morelos y el Estado de México, actuando como un conglomerado de facciones con liderazgo regional. Sus células trafican metanfetamina, fentanilo, cocaína y heroína, controlando zonas estratégicas como el Puerto de Lázaro Cárdenas.
- La Nueva Familia Michoacana (LNFM): Identificada como la facción más poderosa derivada de LFM, tiene presencia en Guerrero, Michoacán, Morelos y Estado de México, responsable del transporte e importación de toneladas de drogas hacia Estados Unidos. También participa en minería ilegal y extorsión a empresas.
- Cárteles Unidos: Una alianza formada para combatir al CJNG en Michoacán, especialmente en la región de Tierra Caliente, elevando los niveles de violencia en la entidad mediante tráfico de drogas y extorsión a agricultores.
- Cártel del Golfo: Mantiene presencia en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, dividido en facciones como Los Metros y Los Escorpiones, que disputan rutas hacia Texas y participan en tráfico de drogas y migrantes.
Grupos locales: fragmentación y control en ciudades
Más allá de estas estructuras, el mapa criminal incluye múltiples organizaciones locales. El análisis independiente del periodista Ioan Grillo documenta al menos una docena de grupos que, aunque no tienen alcance nacional, mantienen control en ciudades y regiones específicas. Entre ellos se encuentran:
- Cártel de los Arellano Félix – Tijuana
- Facciones de Los Zetas – noreste del país
- Los Rojos – Guerrero, Morelos, Estado de México
- Guerreros Unidos – Guerrero, Morelos, Oaxaca, Estado de México
- La Unión Tepito – Ciudad de México
- Los Ardillos – zonas montañosas de Guerrero
- Los Talibanes – Zacatezas y San Luis Potosí
- Los Tlacos – centro y norte de Guerrero
- Los Viagras – Tierra Caliente, Michoacán
- Cártel de Santa Rosa de Lima – Guanajuato
- Caballeros Templarios – Michoacán y Estado de México
- Cártel Independiente de Acapulco (CIDA) – Guerrero
- Cártel Chamula – Chiapas
Un ecosistema criminal en constante reconfiguración
La fragmentación de las grandes estructuras criminales ha dado paso a un ecosistema criminal compuesto por cárteles nacionales, regionales y células locales. Las alianzas cambian con frecuencia, las disputas territoriales se intensifican y el mapa del crimen organizado se mantiene en una constante reconfiguración, lo que presenta desafíos significativos para las autoridades en materia de seguridad y justicia en México.