Artemis II inicia fase crítica de reentrada tras separación del módulo de servicio
La cápsula tripulada de la misión Artemis II ha completado un hito crucial en su regreso a la Tierra al separarse exitosamente del módulo de servicio de Orión, aproximadamente 37 minutos antes del amerizaje programado frente a las costas de San Diego, California. Esta maniobra marca el inicio de la reentrada atmosférica, una de las etapas más peligrosas y escrutadas de cualquier viaje espacial, donde la nave enfrentará condiciones extremas de temperatura y velocidad.
Condiciones extremas y evaluación del escudo térmico
Durante el descenso, la cápsula alcanzará velocidades cercanas a los 40,000 kilómetros por hora, desacelerando bruscamente y generando fuerzas equivalentes a cuatro veces el peso corporal de los astronautas. Uno de los aspectos más vigilados por la NASA es el rendimiento del escudo térmico de 16.5 pies, diseñado para proteger la nave de temperaturas que pueden superar los 1,650 grados centígrados debido a la fricción atmosférica.
Este componente es objeto de especial atención tras los daños inesperados sufridos durante la misión Artemis I en 2022, donde se desprendieron fragmentos más grandes de lo previsto. Aunque en esa ocasión el escudo cumplió su función sin poner en riesgo a una hipotética tripulación, la agencia espacial busca confirmar su fiabilidad en condiciones reales con astronautas a bordo.
Detalles de la misión y próximos pasos
La tripulación, compuesta por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, completó una misión de diez días orbitando la Luna sin alunizar. El amerizaje está previsto para las 20:07 horas del este de Estados Unidos (00:07 GMT del sábado), en un punto del océano Pacífico ubicado a unas 2,000 millas náuticas de la costa.
El éxito de esta fase es fundamental para el programa Artemis, que tiene como objetivos:
- Preparar el regreso de astronautas a la superficie lunar en los próximos años.
- Establecer una presencia permanente en la Luna, con alunizajes planificados para 2028.
- Avanzar en la construcción de una base lunar como parte de una estrategia de exploración espacial a largo plazo.
La trayectoria de retorno, conocida como retorno libre, aprovecha la gravedad terrestre para atraer la nave con ajustes mínimos de propulsión, optimizando la eficiencia del descenso. Este amerizaje no solo cerrará una misión histórica, sino que proporcionará datos valiosos para futuras expediciones, consolidando los esfuerzos de la NASA en la conquista del espacio profundo.



