Las tienditas de la esquina en México están encontrando un nuevo aliado en el comercio electrónico. Al convertirse en puntos de entrega para paquetes de compras en línea, estos pequeños negocios pueden aumentar sus ingresos hasta en 12,000 pesos mensuales, según la startup mexicana PuntoPost. Este modelo no solo les permite obtener una comisión por cada entrega, sino que también impulsa las ventas cruzadas, ya que los clientes que acuden a recoger sus pedidos suelen aprovechar para comprar otros productos.
El caso de la tienda Omega
Iris Guzmán, familiar de los dueños de la abarrotera “Omega”, ubicada frente a un supermercado, explica que antes la gente solo venía por refrescos o papitas, pero ahora también entra por paquetes. “Vienen por el paquete y de pasada compran más que nada refrescos”, menciona. Este cambio refleja cómo las tienditas se están integrando a la logística del comercio electrónico para solventar sus costos operativos.
La tienda enfrenta gastos considerables: el pago bimestral de luz asciende a 6,000 pesos, la renta del local a 13,000 pesos, y la competencia de grandes cadenas como Walmart, que se encuentra enfrente, afecta sus ventas. Por ello, decidieron reconfigurar su operación y sumarse a la red de puntos de entrega.
El auge del comercio electrónico en México
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), existen más de 629,000 tiendas de abarrotes en el país, que representan cerca del 45% del comercio minorista. El comercio electrónico en México ya aporta el 6.4% del Producto Interno Bruto (PIB) y mantiene un crecimiento anual superior al 8%, según datos citados en el artículo. La Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO) reporta que el comercio electrónico alcanzó un valor de 941,000 millones de pesos en 2025, con un crecimiento anual del 19.2%.
Este crecimiento impulsa la necesidad de soluciones logísticas para la entrega de pedidos, especialmente en la llamada “última milla”, el tramo final desde el centro de distribución hasta el cliente. Empresas como Estafeta enfrentan desafíos como tráfico, bloqueos o manifestaciones en esta etapa, lo que abre oportunidades para modelos alternativos.
PuntoPost: aliado del comercio local
PuntoPost, una startup mexicana, convierte pequeños comercios en puntos de entrega para compras realizadas en plataformas como Amazon o MercadoLibre. Alberto Leroy, cofundador de PuntoPost, señala: “Las personas suelen ver a Amazon o Mercado Libre como un enemigo, nosotros creemos que puede ser un aliado del comercio local”. La empresa opera en alrededor de 3,000 comercios en la república mexicana, que reciben una comisión de cuatro pesos más IVA por cada entrega.
Sin embargo, Leroy afirma que el verdadero beneficio no está en la comisión: “muchos comercios llegan por ella pero lo que hace que se queden es la venta cruzada”. Según la plataforma de CRM HubSpot, las ventas cruzadas pueden aumentar los ingresos de un 20% a un 30% por cliente. PuntoPost recomienda que los negocios ofrezcan promociones o descuentos a quienes recojan sus pedidos para incentivar este comportamiento.
Uso de inteligencia artificial y atención humana
PuntoPost utiliza inteligencia artificial para automatizar procesos internos, como la validación de comercios a través de un asistente por WhatsApp, que verifica requisitos como RFC, acceso a pie de calle y horario de atención. No obstante, la empresa mantiene atención humana para resolver incidencias complejas. Esta decisión coincide con una tendencia del mercado: según un estudio de Twilio, siete de cada 10 mexicanos prefieren hablar con una persona al resolver problemas de atención al cliente. Leroy afirma que el uso de la IA es práctico, pero ellos prefieren “colocar primero la atención de las personas porque partimos de un modelo muy humano”.
Desafíos para la adopción del modelo
Aunque el modelo representa una nueva fuente de ingresos, no todos los negocios están listos para incorporarlo. Rubén Galicia, quien administra una tienda familiar donde también preparan tortas, considera que recibir paquetes podría generar ingresos adicionales, pero reconoce que implicaría reorganizar su operación diaria. “Casi siempre estoy yo solo, se me complicaría estar recibiendo paquetes”, mencionó. Además, su madre de 56 años evita usar terminales bancarias o aplicaciones para cobrar; “ella usa el teléfono para Facebook, las transferencias y terminales las manejo yo”, dijo Galicia.
Leroy señala que los principales retos para ampliar la red son la falta de espacio físico, la ausencia de RFC para facturar y la desconfianza hacia nuevas herramientas digitales. A pesar de estos desafíos, PuntoPost apuesta por resolver la última milla: mientras que un envío tradicional puede costar entre 120 y 300 pesos, al concentrar entregas en un punto de recolección, la empresa asegura que puede reducir ese costo entre el 60 y el 80%. “La solución no es poner más camionetas repartiendo paquetes, es aprovechar la red de comercios que ya existe”, mencionó el empresario.
Actualmente, PuntoPost opera en Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Querétaro, Hidalgo, Veracruz, Tabasco y Guanajuato. Su meta es cerrar el año con entre 4,000 y 5,000 puntos de entrega y expandirse hacia el centro y sur del país. En un país donde el 95.5% de los negocios son microempresas, según el Inegi, la convivencia entre el comercio digital y tradicional se perfila como un gran paso para la economía mexicana, pues representa una forma en que las tienditas dejan de competir contra el e-commerce para convertirse en aliados.



