Hace unas semanas en Brasil, un cliente que adquirió una Jeep Commander pagó un extra por el sistema de sonido Harman Kardon. Al notar que la calidad no cumplía sus expectativas, desmontó las bocinas y descubrió que eran fabricadas por Mopar, no por Harman Kardon. El caso llegó a la justicia brasileña, que falló a favor del consumidor. ¿Fue correcta la decisión? Naturalmente, uno se inclina por el consumidor. Parece engañoso colocar el logotipo de una marca prestigiosa si el audio no fue producido o diseñado por ella.
La realidad detrás de las marcas de audio en autos
En la mayoría de los casos, solo aparece la firma de una marca de sonido reconocida, sin que esta haya participado en el proyecto. No es algo nuevo. En 2003, en el Salón de Tokio, un ingeniero de Bose dejó entrever que no fabricaban los sistemas de todos los autos con su logotipo; la calidad depende del precio del auto y de la inversión del fabricante. Quienes han probado varios autos saben que la calidad del sonido varía, incluso dentro de la misma marca.
La mayoría de los fabricantes producen sus propios amplificadores y bocinas, o los compran a proveedores como Panasonic, Alpine o Harman (propiedad de Samsung). Harman posee los derechos de marcas como Harman Kardon, JBL, Mark Levinson, AKG, Revel, Infiniti, B&W, Marantz y Denon. Así que, al ver estas firmas, es mejor escuchar antes de juzgar solo por el nombre.
Ejemplos de sistemas que sí destacan
Cadillac presume que la Escalade más equipada tiene sonido AKG con 36 bocinas, y suena muy bien. Sin embargo, los reconocidos audífonos AKG no están incluidos; en su lugar, se ofrecen audífonos de la propia Cadillac, fabricados internamente. Jeep también ofrece McIntosh en la Grand Wagoneer, con un sonido excelente, pero un sistema McIntosh de alta gama cuesta más que el auto completo.
El sistema Harman Kardon en el MINI Cooper S cuesta poco más de 16,000 pesos, mientras que un receptor de esa marca en tiendas cuesta al menos 35,000 pesos. ¿Hay incoherencia? No todos son falsos. Burmeister diseña y produce los sistemas para los Mercedes-Benz de gama alta. Bang & Olufsen hace lo propio para Audi A6 en adelante; la primera vez que lo escuché en un A7 me emocionó. Volvo, con Dynaudio, también usaba componentes diseñados por ellos.
Los fabricantes suelen protegerse con leyendas en los manuales como “Producido bajo especificaciones de Harman Kardon”, sin garantizar que la marca lo haya fabricado. Como consumidor, lo mejor es confiar en tus oídos, no en la fama. Las bocinas Bowers & Wilkins pueden fabricarse en China, Tijuana o Querétaro, donde Harman tiene plantas. No todo lo que brilla es oro, ni todo lo que suena es música.



