Ejecutivo de YouTube niega diseño para generar consumo compulsivo en juicio histórico
Un juicio civil de gran relevancia se reanudó este lunes en Los Ángeles, Estados Unidos, con la declaración de un alto ejecutivo de YouTube, quien rechazó categóricamente que la plataforma esté diseñada para fomentar el consumo compulsivo de videos entre los jóvenes. Cristos Goodrow, vicepresidente de ingeniería de YouTube, afirmó ante el jurado que la aplicación "no está diseñada para maximizar el tiempo" de visualización, sino para "ofrecer el mayor valor posible" a sus usuarios.
Demanda busca determinar responsabilidad de plataformas digitales
Este proceso judicial es el primero de una serie de demandas interpuestas por familias estadounidenses contra gigantes tecnológicos, y tiene como objetivo evaluar si Google, propietaria de YouTube, y Meta, dueña de Facebook e Instagram, diseñaron deliberadamente sus servicios para promover un uso adictivo en menores de edad. La comparecencia de Goodrow sigue a la del director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, quien fue interrogado el 18 de febrero sobre las políticas de su empresa respecto a usuarios jóvenes.
Durante la audiencia, el abogado de la parte demandante, Mark Lanier, cuestionó a Goodrow sobre diversas funciones de YouTube, incluyendo:
- La reproducción automática de videos
- Los sistemas de anuncios integrados
- La versión infantil de la plataforma, YouTube Kids
Según Lanier, estas herramientas podrían incentivar una "revisión constante" de contenido, contribuyendo a patrones de comportamiento compulsivo. Además, el litigante citó documentos internos que hacían referencia a investigaciones externas sobre posibles efectos negativos derivados de pasar demasiado tiempo viendo videos en línea.
Impacto en la salud mental de los jóvenes
El juicio, que se prevé se extienda hasta finales de marzo, evaluará específicamente si Meta y YouTube tienen responsabilidad en los problemas de salud mental que presenta Kaley G. M., una joven de 20 años residente en California, quien ha sido usuaria intensiva de redes sociales desde su infancia. La parte demandante sostiene que las plataformas contribuyeron a una crisis vinculada con:
- Depresión
- Ansiedad
- Trastornos alimentarios
- Ideación suicida entre menores
En su declaración previa, Zuckerberg reconoció un progreso lento en la identificación de usuarios menores en Instagram, mientras que la defensa de las empresas rechazó haber dirigido intencionalmente sus productos a niños. Cabe destacar que otras plataformas como TikTok y Snapchat, también señaladas en el caso, alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes del inicio del juicio.
Precedente para futuras demandas
Se espera que la decisión del jurado en este juicio siente un precedente legal significativo para miles de demandas similares que están pendientes en todo el país, relacionadas con la presunta responsabilidad de las redes sociales en problemas de salud mental. Este caso subraya la creciente preocupación pública y regulatoria sobre el diseño de algoritmos y características que podrían explotar vulnerabilidades psicológicas, especialmente en audiencias jóvenes.
El testimonio de Goodrow y las evidencias presentadas podrían influir en futuras regulaciones y políticas de diseño ético en la industria tecnológica, marcando un punto de inflexión en cómo se aborda la relación entre el consumo digital y el bienestar psicológico.