Todos los días estamos escribiendo algo: mensajes, correos, listas de pendientes, apuntes y notas… pero ¿cuántas palabras son tecleadas frente a una pantalla y cuántas a la “antigüita”, deslizando la mano en cada letra sobre el papel? La escritura manual, habitual hasta hace unas décadas y gradualmente reemplazada por lo digital, hoy se revela como una actividad imprescindible para la memoria, el aprendizaje y la creatividad, que urge retomar.
Beneficios neurológicos comprobados
Escribir a mano es un valioso ejercicio cerebral. En 2024, la Universidad de Noruega de Ciencia y Tecnología comparó la actividad cerebral de estudiantes universitarios mientras escribían a mano o en teclado. El resultado: detectaron 32 diferencias significativas en la conectividad de amplias regiones del cerebro con la escritura manual. “Los movimientos precisos de la mano al usar un lápiz contribuyen ampliamente a los patrones de conectividad cerebral que promueven el aprendizaje”, detalla el estudio publicado en Frontiers in Psychology. “Los patrones de conectividad en estas áreas cerebrales y a dichas frecuencias son cruciales para la formación de la memoria y la codificación de nueva información y, por lo tanto, son beneficiosos para el aprendizaje”.
Lectura en papel versus digital
Algo similar ocurre con la lectura. Aunque leer en dispositivos digitales puede ser más inmediato y accesible, la atención es más superficial y, ante la cantidad de distracciones en la pantalla, la concentración disminuye. En cambio, la lectura en papel es más pausada y profunda, asociándose con mayor comprensión y retención del texto; para muchos, una grata y reconfortante experiencia. “Las personas comprenden mejor un mismo texto si lo leen en papel que si lo hacen en digital (por ejemplo, en tabletas u ordenadores)”, concluyó un estudio de la Universitat de València titulado “No tires tus libros impresos: un metaanálisis sobre los efectos del formato de lectura en la comprensión lectora”.
Equilibrio necesario en la era digital
En la era del teclado y lo digital, no se trata de rechazar la tecnología, sino de equilibrar su uso. El papel y la pluma pueden ser grandes aliados pedagógicos para enriquecer el aprendizaje de millones de estudiantes en México. Recordemos que nuestro país fue el tercero peor evaluado en Matemáticas y Comprensión Lectora, según los resultados de la prueba PISA 2022. Leer y escribir sobre papel, a cualquier edad, impacta en cómo pensamos y aprendemos, y también contribuye a la forma como vemos la vida. La palabra tiene poder transformador.
A propósito de ello, felicidades por su libro “Mente de escritor”, a Sergio René de Dios y Juan Francisco Ramírez. Y como dijo el periodista y académico Juan Carlos Núñez, durante la presentación del libro: escribir es poner juntas dos palabras que se quieran. Así que sigamos escribiendo a mano más palabras que se quieran.



