La inteligencia artificial revoluciona los conflictos bélicos modernos
El uso de sistemas de inteligencia artificial en operaciones militares está transformando radicalmente la naturaleza de los conflictos armados contemporáneos. Según el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre el derecho a una vivienda adecuada, Balakrishnan Rajagopal, durante las primeras cuarenta y ocho horas de la ofensiva contra Irán se lograron identificar y atacar más de mil objetivos mediante plataformas automatizadas de selección de blancos militares.
Sistemas automatizados aceleran el ritmo de la guerra
Durante una conferencia de prensa, el experto explicó detalladamente cómo una plataforma basada en inteligencia artificial fue empleada para elegir objetivos estratégicos y calcular coordenadas geográficas con precisión extrema. Esta tecnología permite ejecutar operaciones ofensivas a una velocidad sin precedentes, acelerando considerablemente el ritmo de los bombardeos y modificando sustancialmente la manera en que se libran las guerras actuales.
Rajagopal señaló que un fenómeno similar se observó durante los primeros meses del conflicto en la Franja de Gaza, donde sistemas automatizados jugaron un papel crucial en las operaciones militares. El relator expresó especial preocupación porque en numerosos conflictos recientes, las viviendas civiles se convierten en los primeros blancos de destrucción, un patrón que se ha repetido consistentemente en guerras como las de Ucrania, Sudán, Myanmar y Palestina.
El preocupante fenómeno del 'domicidio' en conflictos modernos
Para describir esta destrucción masiva y sistemática de hogares durante los conflictos armados, el experto acuñó el término 'domicidio'. Aunque aclaró que este fenómeno no es completamente nuevo -pues ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial en ciudades como Dresde, Londres, Tokio o Hiroshima- aseguró que actualmente se observa con una frecuencia alarmante en múltiples escenarios bélicos simultáneos.
Gaza: el ejemplo más dramático de destrucción residencial
Uno de los casos más extremos de domicidio, según Rajagopal, es precisamente el territorio de Gaza. De acuerdo con sus estimaciones basadas en observaciones directas y datos recopilados, aproximadamente el noventa y dos por ciento de las viviendas en esta zona han sido completamente destruidas tras años de conflicto continuo, transformando la región en un inmenso campo de escombros y devastación.
El relator cuestionó severamente los argumentos utilizados por algunas naciones para justificar bombardeos sobre áreas residenciales, particularmente bajo la premisa de que existen objetivos militares ocultos bajo edificios civiles. Como ejemplo contundente, mencionó que gran parte de la infraestructura militar de mando y control israelí se encuentra subterráneamente bajo Tel Aviv, por lo que -advirtió- una destrucción hipotética de la ciudad podría justificarse con el mismo razonamiento, algo que calificó como profundamente problemático desde el punto de vista legal internacional.
Reconstrucción post-conflicto: prioridades y preocupaciones
Rajagopal insistió enfáticamente en que la reconstrucción tras los conflictos armados debe tener como prioridad absoluta la recuperación de viviendas adecuadas, ya que estas constituyen el elemento fundamental para restablecer la vida comunitaria, la estabilidad social y la dignidad humana de las poblaciones afectadas.
Sin embargo, el experto expresó serias preocupaciones sobre el enfoque adoptado para la reconstrucción de Gaza dentro de la llamada Junta de Paz impulsada por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A su juicio profesional, el planteamiento actual podría resultar ilegal según el derecho internacional humanitario si se aborda únicamente como un proyecto inmobiliario comercial, en lugar de concebirse como un proceso integral de reparación y justicia para la población civil afectada.
La combinación de tecnologías avanzadas de inteligencia artificial con patrones sistemáticos de destrucción residencial representa, según el relator de la ONU, uno de los desafíos humanitarios más urgentes de nuestro tiempo, requiriendo marcos regulatorios internacionales actualizados y mecanismos de supervisión más efectivos para proteger a las poblaciones civiles en escenarios de conflicto armado.
