Manual anfibio: el arte de besar a un ajolote y conectar con lo imposible
Manual anfibio: cómo besar a un ajolote y conectar con lo imposible

Manual anfibio para quienes aún creen en lo imposible

En un mundo donde lo racional domina, emerge un manual extraordinario que invita a trascender lo conocido: el arte de besar a un ajolote. Esta criatura endémica de México, símbolo de regeneración y misterio, se convierte en el centro de un ritual que desafía las leyes de la física y la lógica.

1. Elija bien el instante

No se trata de consultar el reloj o el calendario, sino de sintonizar con la atmósfera. El beso a un ajolote sólo acontece cuando el mundo respira con lentitud, como si el tiempo mismo desarrollara branquias. Aunque los martes al atardecer, envueltos en neblina, suelen ser propicios, no existe una regla escrita. La magia opera en sus propios términos.

2. Ubique al ajolote

Abandone la búsqueda activa. El ajolote se manifiesta cuando menos lo espera: en la pecera de un niño sumido en sueños, en el charco residual de una tormenta reciente o, en un acto de fortuna suprema, dentro de una lágrima propia. Lo reconocerá por su mirada serena que no parpadea, por su ausencia de temor y por esa sensación de que ya lo conocía desde antes de su nacimiento.

3. Desaprenda

Olvide todo conocimiento convencional sobre labios, cuerpos y límites. Los besos auténticos no se consuman en la epidermis. Deje su boca en la orilla y penetre con el alma. Este paso requiere una renuncia total a lo aprendido y una apertura completa a lo inefable.

4. Aproxímese en silencio

Avance no con pasos físicos, sino con pura intención. Los ajolotes perciben las vibraciones más sutiles del deseo humano. Guarde silencio absoluto, pues las palabras tienen el poder de ahuyentar lo mágico y romper el hechizo.

5. Bese

Pero no como se besa a otro ser humano. Bese con la delicadeza de quien siembra una flor en las profundidades marinas, con la ternura de quien acaricia una galaxia en reposo, con la promesa de quien susurra "no me olvides" a lo que aún no ha tomado forma. Este beso es un acto de creación pura.

6. Entonces pasará

El ajolote cerrará los ojos, a pesar de carecer de párpados. Se elevará del agua sin movimiento aparente. Se disolverá en luz y sal, y usted hará lo mismo. Durante unos segundos eternos, ambos serán una sola entidad: un temblor dulce en el núcleo mismo del cosmos.

7. Después, despiértese

Sus labios conservarán el sabor preciso del misterio. No intente explicarlo. No lo narre. Quienes no han besado un ajolote nunca podrían comprenderlo. Y aquellos que sí lo han hecho, guardan un silencio reverente, pues algunas experiencias trascienden el lenguaje y pertenecen únicamente al reino de lo inefable.

Este manual anfibio, más que una guía, es una invitación a reconectar con lo maravilloso que habita en los rincones olvidados de la realidad mexicana. El ajolote, esa criatura que desafía la biología con su capacidad de regeneración, se convierte aquí en puente hacia dimensiones donde lo imposible se vuelve tangible, aunque sea por un instante.