Santander y la Colección Gelman: Dudas sobre el destino del patrimonio artístico mexicano
Santander y Colección Gelman: Dudas sobre patrimonio mexicano

Santander y la Colección Gelman: Un acuerdo rodeado de incertidumbre

La noticia sobre el traslado de la Colección Gelman a un recinto del banco Santander en Cantabria, España, ha generado una intensa polémica en México. Aunque en la superficie todo parece estar en orden, existen numerosas dudas no aclaradas que requieren explicaciones urgentes por parte de los involucrados, especialmente del banco Santander y del Gobierno mexicano.

Declaraciones contradictorias y falta de transparencia

El miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó durante su conferencia matutina su interés en que la colección permanezca en México. Inmediatamente después, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) emitió un boletín afirmando que las 30 piezas consideradas monumento artístico no se irán de manera permanente. Sin embargo, las declaraciones actuales del banco Santander presentan una versión muy diferente, incluso contradictoria con lo anunciado en enero en Madrid, donde se presentó la Colección Gelman Santander para inaugurar en junio el recinto cultural El Faro.

Más allá de la evidente falta de claridad, es crucial entender el contexto y plantear preguntas directas al banco Santander. El 21 de enero, según reportes de medios como EFE, La Jornada y El Español, la institución financiera mostró poca disposición para aclarar detalles, y menos aún para comprometerse a devolver las obras a México cada dos años.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Detalles del acuerdo y preocupaciones sobre el patrimonio

Daniel Vega, director de El Faro, describió el acuerdo como un "depósito a largo plazo renovable", respaldado por la Secretaría de Cultura de México y el INBAL. Vega señaló que varias obras están protegidas por la ley mexicana y deben regresar cada dos años a su país de origen para su evaluación, pero admitió que hay excepciones y se está trabajando en un acuerdo para ampliar estos plazos.

En un tono similar, EFE destacó que Vega consideró que la obligación de viajar cada dos años "no parece lo mejor para las obras", por lo que Santander y el INBAL buscan una fórmula que garantice su conservación y reduzca el estrés para las piezas. Mientras tanto, el corresponsal de La Jornada reportó que, a pesar de la insistencia en detalles, se invocó la confidencialidad del pacto para no revelar información clave, como una posible retribución económica a la familia mexicana o el listado completo de obras.

Preguntas sin respuesta sobre obras clave

Santander insiste en que el acuerdo no implica la adquisición ni el traslado definitivo de la colección fuera de México, cuya propiedad corresponde a la familia Zambrano, y que la colección regresará al término del periodo de exportación temporal. No obstante, surgen preguntas concretas y apremiantes:

  • Obras emblemáticas como "Diego en mi pensamiento", "Autorretrato con collar" y "Autorretrato con monos", tres de los 18 Frida Kahlo en el acervo Gelman de casi 200 piezas, ¿realmente volverán a México en dos años o se quedarán en España?
  • ¿Por qué no se exhiben los permisos tramitados para la exportación temporal de lo que en España se promociona como un "depósito a largo plazo renovable"?
  • ¿Existe el riesgo de que, al finalizar el sexenio de la presidenta Sheinbaum, las treinta piezas monumento artístico no regresen a México, especialmente si Santander atiende "cientos" de peticiones de museos internacionales?

Estas interrogantes no son menores; se trata del patrimonio artístico de los mexicanos, un legado cultural que merece protección y transparencia. La situación subraya la necesidad de un diálogo abierto y verificable entre todas las partes involucradas para salvaguardar estos tesoros nacionales.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar