Nuremberg: El Juicio del Siglio, una Mirada Íntima al Nazismo
Nuremberg: El Juicio del Siglio, Retrato del Nazismo

Nuremberg: El Juicio del Siglio, un Retrato Profundo del Nazismo

El director James Vanderbilt conversó con Excélsior sobre su nueva película, Nuremberg: El juicio del siglo, que conmemora los 80 años de los históricos Juicios de Nuremberg, celebrados desde el 20 de noviembre de 1945 hasta el 1 de octubre de 1946. Este filme ahonda en la psique de los líderes nazis juzgados por crímenes de guerra y de lesa humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, ofreciendo una perspectiva única y reveladora.

La Seducción del Mal: Hermann Göring como Figura Central

Vanderbilt apostó por mostrar a Hermann Göring, sucesor oficial de Adolf Hitler, no como un monstruo unidimensional, sino como un hombre seductor y carismático, interpretado por el ganador del Oscar Russell Crowe. El director explicó que, tras una investigación exhaustiva, su percepción sobre cómo estos líderes llegaron al poder y cometieron atrocidades se amplió significativamente. "Hermann Göring era increíblemente encantador, ingenioso y divertido", destacó Vanderbilt, subrayando que este aspecto es crucial para entender cómo personas aparentemente normales pueden involucrarse en actos monstruosos.

Muchos le sugirieron que no era bueno retratar a Göring de manera tan carismática, pero Vanderbilt se aferró a la realidad histórica. "Ese es el tipo de persona que puede seducirte para que hagas cosas malas", expresó, añadiendo que este enfoque tridimensional le da más miedo que las representaciones simplistas del mal, como Darth Vader.

Un Duelo Psicológico: Crowe y Malek en Papeles Estelares

La película relata la relación entre el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley, interpretado por Rami Malek, y Hermann Göring. Vanderbilt eligió a Crowe primero por su capacidad para encarnar el eje central de la historia, y luego a Malek por su pasión por el proyecto. "Sus métodos y energías contrastan, creando una conexión eléctrica", explicó el director, comparando su dinámica con dos boxeadores en un ring, lo que refleja fielmente la relación entre Kelley y Göring.

Crowe confesó que el papel le dio miedo al leer el guion, lo que lo motivó a aceptarlo. Vanderbilt agradeció esta valentía, destacando la entrega de ambos actores en roles complejos y demandantes.

Realismo y Impacto Emocional en la Pantalla

Basada en el libro El nazi y el psiquiatra de Jack El-Hai, la película recrea los Juicios de Nuremberg con un realismo impactante. Para captar reacciones auténticas, Vanderbilt pidió al elenco que no viera imágenes de la liberación de campos de concentración hasta el momento de filmar. "Lo que la gente ve en nuestros actores es lo que estaban experimentando realmente al ver esas imágenes por primera vez", compartió, enfatizando que el horror histórico mantiene su impacto ocho décadas después.

El director equilibró el horror con la intimidad claustrofóbica de las sesiones psiquiátricas, contrastando espacios estrechos con salas de audiencias gigantescas. "Es una historia muy íntima sobre estos dos hombres, como una partida de ajedrez", relató, subrayando la tensión psicológica que define la trama.

Un Legado para las Nuevas Generaciones

Vanderbilt destacó que el filme busca acercar a las nuevas generaciones a este capítulo crucial de la historia mundial. "Muchas películas dan por sentado que el público sabe mucho sobre este periodo", dijo, señalando que sus hijos pequeños ven la Segunda Guerra Mundial como un evento lejano. Con esta obra, el director aspira a educar y conmover a quienes desconocen estos hechos, asegurando que el recuerdo perdure en la conciencia colectiva.

En resumen, Nuremberg: El juicio del siglo no solo es un retrato cinematográfico, sino una reflexión profunda sobre la naturaleza humana, el poder de la seducción y la importancia de recordar la historia para no repetirla.