Los Tiempos Litúrgicos: Un Viaje por la Historia de la Salvación Cristiana
Los tiempos litúrgicos, que el cristianismo celebra a lo largo del año, se centran en la historia de la salvación realizada por Jesucristo durante sus 33 años en la Tierra. Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua son las cuatro celebraciones principales, complementadas por los tiempos ordinarios y, de manera destacada, el Triduo Pascual. Este breve lapso abarca los momentos culminantes de la vida terrenal de Jesús: la agonía en el huerto de los Olivos, el proceso de su crucifixión y muerte, y finalmente su gloriosa resurrección.
Evolución Histórica de los Tiempos Litúrgicos
Los tiempos litúrgicos se fueron definiendo gradualmente a medida que la Iglesia se desarrollaba. Para nosotros, a dos mil años de distancia, es relativamente fácil comprender su significado, pero seguramente no lo fue para aquellos primeros seguidores de Cristo, especialmente para quienes lo conocieron únicamente a través del testimonio de los apóstoles.
La unificación de la doctrina cristiana se logró en los cuatro concilios ecuménicos celebrados en Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia durante los siglos IV y V de nuestra era. Estos concilios se basaron en el testimonio transmitido oralmente y por escrito de los Apóstoles y San Pablo.
El Establecimiento de la Cuaresma y sus Prácticas
Fue precisamente en el Concilio de Nicea en el año 325 donde se estableció la Cuaresma. Con el tiempo, se reglamentó el ayuno cuaresmal de 40 días, y a lo largo de los años se añadieron otras prácticas y se modularon algunas existentes. Por ejemplo, la abstinencia se convirtió en una regla aplicable solo los viernes, y actualmente la Iglesia, a través de los obispos, puede permitir la sustitución de esta norma por otras prácticas, especialmente obras de caridad.
Algunas regiones se distinguen hoy por sus ritos cuaresmales únicos. Entre las expresiones más notables de esta conmemoración se incluyen:
- La procesión de la Dolorosa en Sevilla.
- La toma de ceniza al iniciar la Cuaresma.
- La representación del Vía Crucis.
- La visita a los siete templos.
- Los retiros espirituales.
Estas prácticas son especialmente populares en países como México, España, Italia y Filipinas. El folclor popular también tiene su lugar, como las famosas empanadas en Guadalajara, que añaden un toque cultural a las celebraciones religiosas.
Celebrar en el Contexto Moderno
Resulta difícil separar las celebraciones religiosas de las vacaciones, pero, en cualquier caso, los católicos debemos esforzarnos por celebrar adecuadamente. Es crucial buscar la forma de adaptarnos a la situación y lugar en donde nos encontremos. Quizá basten unos minutos de oración y recogimiento el Viernes Santo si las circunstancias personales no permiten más. Y la misa de Resurrección, que es la principal celebración religiosa del año, debe ser un momento central en nuestra práctica de fe.
Por el Mtro. Alfredo Arnold Morales, académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).



