México busca evitar aranceles de EU por sobrecapacidad industrial
México busca evitar aranceles por sobrecapacidad

México pidió formalmente a Estados Unidos que lo excluya de la investigación por sobrecapacidad industrial, al considerar que no existe fundamento legal ni fáctico para incluirlo. Durante las audiencias públicas de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Ernesto Acevedo Fernández, ministro de la Secretaría de Economía en la Embajada de México en Washington, presentó la defensa del país ante el comité estadounidense.

“No existe una base legal ni factual para incluir a México”, afirmó Acevedo, quien también se desempeñó como subsecretario de Comercio Exterior. El argumento central de la postura mexicana es que la manufactura nacional utiliza alrededor del 80% de su capacidad instalada y que las decisiones sobre nuevas plantas, producción, tecnología o expansión corresponden exclusivamente a las empresas, no al gobierno.

La investigación de la Sección 301

La USTR abrió esta investigación el 11 de marzo contra 16 socios comerciales: China, la Unión Europea, Singapur, Suiza, Noruega, Indonesia, Malasia, Camboya, Tailandia, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, Bangladesh, México, Japón e India. El objetivo es determinar si algunos gobiernos impulsan artificialmente la producción industrial mediante subsidios, financiamiento preferencial, barreras comerciales, empresas estatales o intervenciones que generan un exceso de oferta frente a la demanda del mercado.

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Para Acevedo, ese modelo no describe a México. “La integración ha sido impulsada por decisiones del sector privado en respuesta a las condiciones del mercado”, explicó ante el comité. Añadió que el Gobierno de México no participa en decisiones corporativas relacionadas con inversión, capacidad de producción, tecnología o estrategia comercial, y recordó que la Constitución prohíbe prácticas monopólicas y que el peso se determina bajo un régimen de libre flotación, sin manipulación gubernamental del tipo de cambio.

El riesgo de aranceles más altos

La preocupación de México no se limita a ser parte de la investigación, sino a que esta sirva como base para una nueva ronda de aranceles. La Sección 301 permite a Estados Unidos responder cuando considera que actos, políticas o prácticas de otro país son injustificables, discriminatorios o afectan su comercio, e incluye la posibilidad de imponer aranceles.

Silvia Armendáriz, encargada de cumplimiento en México para Livingston International, señaló que Washington seguirá usando los aranceles como herramienta central de su política comercial y estimó que las medidas por sobrecapacidad manufacturera podrían alcanzar niveles elevados. “Desde mi perspectiva muy personal, creo que sí pudieran ser más elevados”, afirmó. Armendáriz explicó que algunos gravámenes podrían mantener excepciones para productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC, aunque esa protección no aplicaría a todas las medidas.

Esta opinión coincide con el análisis de The Conference Board, que identifica la investigación sobre sobrecapacidad estructural como uno de los principales riesgos comerciales para las empresas en los próximos meses. El organismo advierte que los aranceles derivados de este proceso pueden ser “potencialmente elevados” y, en algunos casos, acumularse con otros gravámenes sectoriales como los del acero, aluminio y automóviles, generando cargas similares o superiores a las del llamado “Día de la Liberación”.

¿Por qué Estados Unidos investiga a México?

Washington sostiene que la sobrecapacidad industrial de otras economías dificulta su estrategia para reindustrializar el país, porque el exceso de producción desplaza a fabricantes estadounidenses y limita el regreso de cadenas de suministro. En el expediente contra México, la USTR presentó varios indicadores: el superávit comercial de bienes con Estados Unidos alcanzó 197,000 millones de dólares durante 2025; México es uno de los principales productores mundiales de vehículos y el 79.7% de esa producción tiene como destino el mercado estadounidense; y en acero, la capacidad instalada aumentó 9 millones de toneladas métricas entre 2000 y 2019, un crecimiento de 46%.

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Con esos datos, Washington incluyó a México en una investigación concebida principalmente para revisar economías cuya producción industrial, a juicio de Estados Unidos, creció por encima de lo que justificarían las condiciones de oferta y demanda.

La industria respalda al gobierno

La defensa mexicana no quedó solo en manos del gobierno. Gerardo Díaz-Pérez, representante de Deacero USA & MX, aseguró que la relación en el sector siderúrgico entre ambos países no es de competencia, sino de integración productiva: “Existe coproducción, no competencia”. Rechazó que México tenga sobrecapacidad estructural en acero y afirmó que ocurre lo contrario: el país enfrenta un déficit cercano a 11 millones de toneladas anuales, lo que obliga a importar grandes volúmenes de acero, de los cuales aproximadamente 20% provienen de Estados Unidos.

Díaz-Pérez añadió que Estados Unidos mantiene un superávit siderúrgico cercano a 4,000 millones de dólares con México y que el mercado mexicano absorbe alrededor de 55% de todas las exportaciones estadounidenses de acero. A su juicio, imponer medidas bajo la Sección 301 afectaría la integración manufacturera que Washington busca fortalecer, elevaría costos para empresas estadounidenses, rompería cadenas regionales de suministro y abriría oportunidades para productores asiáticos.

La otra visión desde Estados Unidos

Las audiencias también mostraron una perspectiva distinta de sectores industriales estadounidenses. La Forging Industry Association, que representa a fabricantes de piezas metálicas forjadas en Estados Unidos, Canadá y México, sostuvo que parte de la producción que antes se realizaba en territorio estadounidense se trasladó a otros países, incluido México. Su representante, Jack Keller, señaló que algunas piezas se fabrican actualmente en México con acero de China y Corea para abastecer al mercado estadounidense.

Representantes de la industria de remolques y plataformas de carga expresaron preocupaciones similares, al señalar el crecimiento de inversiones manufactureras en ciudades mexicanas orientadas específicamente al mercado estadounidense. Fabricantes de plásticos reforzados también argumentaron que algunos productores establecidos en México combinan incentivos gubernamentales con acceso a materias primas chinas de bajo costo para competir en Estados Unidos.

El futuro de la integración comercial

Para México, el resultado de esta investigación puede definir algo más relevante que una discusión sobre política industrial. Si concluye con nuevos aranceles, la decisión determinará qué tan altos serán esos gravámenes y si la integración construida durante más de tres décadas de libre comercio, primero con el TLCAN y ahora con el T-MEC, será suficiente para mantener a México fuera o con beneficios en la nueva ofensiva comercial de Estados Unidos.