Empresarios mexicanos se oponen a reducción de jornada laboral a 40 horas
Empresarios contra reducción de jornada laboral a 40 horas

La resistencia empresarial a la reducción de la jornada laboral en México

En la memoria de Don Jorge Kahwagui G., con quien solía conversar sobre estos temas fundamentales. Por Ricardo Becerra.

Durante mi adolescencia, tuve la oportunidad de impartir en círculos de estudio nocturnos los textos canónicos de un viejo pensador alemán: el Manifiesto Comunista, el Dieciocho Brumario y, sobre todo, El Capital. Siempre me pareció estar no solo frente a un observador agudo de su tiempo, sino ante un escritor de pluma portentosa, algo que cualquiera sin prejuicios podría admitir.

Ecos del pasado en el debate laboral actual

Los argumentos que recuerdo más vivamente de aquellas lecturas resurgen en mi mente cuando, en la actualidad más presente, empresarios, economistas y gerentes se pronuncian en contra de derechos sociales o avances laborales. Por ejemplo, en 2014, cuando inició el gran debate mexicano sobre los salarios mínimos, entonces sepultado por el alud ideológico reaganiano.

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Recuerdo entrevistas con propietarios que decían orondos "Yo no pago el mínimo" y tenían razón. Por ese entonces el mínimo rondaba los 68 pesos y ellos pagaban 74, por lo que podían hacer gala de su magnanimidad aunque, de todos modos, el sueldo no alcanzase ni para comer dignamente.

La polémica por las 40 horas semanales

En estos días escucho otras voces, a veces las mismas, que se horrorizan por la reforma que establece la jornada laboral de 40 horas en México, después de un siglo de mantener una de 48 horas que, además, poco se respeta. Como hace una década o como hace 160 años, retumba la misma mezcla de ingenuidad y cinismo.

Don Daniel Espinosa, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada, advirtió recientemente: "Las jornadas de 12 y 24 horas a las que está acostumbrado el personal se han ido modificando para que cubran ocho horas de servicio, pero esto implica mayores costos... hemos platicado con la Secretaría del Trabajo... hemos hablado de bolsas de 56 horas a la semana y jugar con ellas".

En otras palabras, nuestro personaje está confesando que hay guardias, personas de carne y hueso, que laboran 72 e incluso 96 horas a la semana por apenas 8 mil 500 pesos al mes.

Pronósticos catastróficos desde la iniciativa privada

Por su parte, el año pasado, don Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México, sentenció: "Si la reforma laboral se aprueba, en poco tiempo el personal ocupado en la informalidad podría pasar del 55 al 65 por ciento... cierre de negocios, aumento de la informalidad, con efectos perniciosos también para los trabajadores, sindicatos, el fisco y un repunte del comercio en vía pública".

Un verdadero apocalipsis económico, según esta visión, si los trabajadores mexicanos mejoran su productividad y reducen su tiempo en el trabajo.

La realidad de las jornadas laborales en México

Otro dirigente empresarial agregó: "La reducción de la jornada laboral pondrá a prueba a sectores como minería, transporte y comunicaciones, agropecuario, servicios y construcción, donde las horas trabajadas superan ampliamente el promedio nacional".

No sorprende entonces que la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) informe que:

  • En la minería se trabajan en promedio 57 horas semanales
  • En transporte y comunicaciones, 52 horas
  • En el sector agropecuario, 49 horas
  • En la construcción, 48 horas

Dicho con todas sus letras: el mercado laboral mexicano está más cerca de países como India, Bangladesh y Pakistán que de Grecia, Costa Rica, Lituania o República Dominicana, para no hablar de España o Alemania.

Un siglo de estancamiento laboral

Todo lo cual significa que, luego de 100 años, México continúa con el mismo hábito improductivo, con la misma jornada laboral extensa, mientras todas las economías comparables ya ofrecen mejores condiciones a sus trabajadores.

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Por eso recordé al mundo descrito en El Capital. Marx hubiera recogido las declaraciones que traigo a cuento aquí, tal y como lo hizo en 1867 con los directores de los Cyclops Still and Iron Works explicando a la comisión de fábricas por qué deben trabajar los niños de 12 años en turnos de 12 horas durante la noche.

La respuesta era bastante simple: no pueden encontrar ningún adulto que lo haga. Los comisionados del parlamento británico preguntaron: "¿Por qué debe hacerlo alguien, no pueden los fabricantes del acero limitar sus operaciones a las horas diurnas?"

Se dirigían a E. F. Sanderson, cuya poderosa firma producía láminas, forjados y productos varios, y este se horrorizó: "...pero entonces sería una pérdida dejar que toda esa costosa maquinaria esté parada la mitad del tiempo" (capítulo VIII, Volumen I, p. 308. Traducción de Pedro Scaron, Siglo XXI editores 1984).

Cinismo e ingenuidad: un cóctel persistente

¿Lo ven? Lo que resulta elocuente, hace 160 años y hoy, es la mezcla de cinismo e ingenuidad, un cóctel que la mayoría de nosotros damos por sentado, como si fuese sentido común, perfectamente normal.

Luego, esas condiciones sociales, laborales y vitales de los más pobres se nos atragantan bajo la forma de rencor, frustración, desprecio al arreglo democrático y populismo, pero esa es otra historia.

Observen, pacientes lectores, cómo gran parte del no-razonamiento y de la supuesta defensa del interés empresarial surge directamente de su propia boca, de situaciones concretas que ellos toman como "dadas", simplemente la vida es así... Las voces coreográficas de El Capital siguen allí para recordar que no.

Con amigos como Sanderson, Espinosa o Gutiérrez Camposeco, ¿necesita enemigos nuestra clase empresarial?