Caso Héctor Parra: ¿Los jueces ignoran pruebas clave en el abuso sexual?
Bienvenidos, mis sensuales fama-lovers. Hoy les escribo desde la sala de espera de un aeropuerto, un lugar donde las bienvenidas y las despedidas se entrelazan, al igual que en hospitales o escaleras. Es un espacio que refleja la dualidad de la vida, con alegrías y tristezas coexistiendo. Tras esta reflexión, me sumerjo en un tema que me ha dejado con un sabor amargo en la boca: el caso de Héctor Parra.
En el programa De primera mano, los minutos para comentar se me hicieron insuficientes. Es impactante cómo la opinión pública puede pesar más que una sentencia judicial y el dolor de una víctima. Alexa Parra, lejos de recibir empatía tras la atrocidad que, según la ley, su padre cometió contra ella, es tratada en redes sociales como una villana, mientras Daniela, en su lucha por su padre, es elevada a un pedestal de elogios.
La confrontación de una mujer ante el abuso
Como mujer, los casos de abuso y violencia de género me afectan profundamente, taladrando mis pensamientos de forma inevitable. Por un lado, asumo la responsabilidad de respetar las conclusiones legales. Si hay una sentencia y jueces, tras revisar pruebas y alegatos, han condenado a un padre por violentar a su hija, lo correcto es alinearse con lo oficial.
Pero, como se lee a la entrada del Fama-Sutra, aquí somos libres de humo; no nos andamos con tontadas. Así que comparto lo que pasa por mi mente cada vez que se toca este asunto. ¿Los jueces están tan ocupados que no ven la televisión? Si hubieran visto De primera mano durante los meses en que Héctor fue detenido, se habrían enterado de detalles cruciales.
Las inconsistencias en las pruebas legales
La madre de la entonces presunta víctima consultó a dos abogados antes de proceder con la denuncia. El primero, al revisar las pruebas, concluyó que no había base suficiente para una acusación por abuso sexual. Más tarde, se enteró por la televisión de que sus servicios no fueron requeridos ni pagados, ya que contrataron a otro abogado.
El segundo abogado, tras analizar el caso, llegó a la misma conclusión: las pruebas contra Parra no eran suficientes para tipificarse como delito. A este abogado le sucedió lo mismo, pero tampoco se quedó callado. En temas legales, no siempre ganan los inocentes, y menos se castiga siempre a los culpables. A menudo, influencias, corrupción o la pericia de los abogados determinan el resultado de un juicio.
Preguntas sin respuesta
Yo no desacredito el sentir de una víctima, ni quiero cuestionar el proceder de su madre, creo que ya han sido criticadas suficiente. Simplemente me pregunto: ¿qué vio el juez que los dos primeros abogados no encontraron? ¿Qué sucedió en el proceso? Si alteraron o mejoraron la denuncia, solo los implicados con acceso al expediente lo saben.
Pero sí creo que la defensa de Héctor Parra avanza más lento que el tráfico en un viernes de quincena. Sería tan simple llamar a declarar a los dos primeros abogados; así se sabría qué había antes y qué cambió después en la denuncia para sentenciar al actor. Por ahora, solo me queda desear que lo oficial se vea más congruente con lo mediático, y que la justicia prevalezca sobre el ruido público.



