La compañía farmacéutica y agrícola Bayer inauguró en Querétaro el primer ForwardFarm de México, una iniciativa que busca demostrar en condiciones comerciales reales si es posible aumentar la productividad del campo mientras se reducen los insumos. El proyecto opera en 70 hectáreas de Rancho Hontoria, donde se combinarán semillas híbridas de baja estatura, tecnología digital y un manejo optimizado del agua.
Contexto de dependencia y costos agrícolas
Esta prueba surge en un momento crítico para el sector agropecuario mexicano. El país enfrenta una paradoja estructural: mantiene una fuerte dependencia del maíz amarillo importado, destinado principalmente a la alimentación animal, al tiempo que intenta fortalecer su producción interna bajo condiciones de altos costos y menor disponibilidad hídrica. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en 2024 ese país exportó a México 25.25 millones de toneladas de maíz por un valor de 5,620 millones de dólares.
El contexto regulatorio también ha cambiado recientemente. Tras un fallo del panel del T-MEC contra las restricciones mexicanas, el gobierno federal dejó sin efecto en 2025 la prohibición del uso de maíz transgénico en tortillas y su instrucción para reducirlo en alimento animal. Sin embargo, la dependencia del grano importado refleja problemas más profundos, como la necesidad de elevar la productividad ante pérdidas climáticas y dificultades de financiamiento para los productores locales.
Modelo de transferencia tecnológica entre agricultores
El concepto de ForwardFarming, desarrollado originalmente en Sudamérica y expandido a Europa, Asia y Norteamérica, integra actualmente 17 fincas en más de 10 países. A diferencia de los modelos tradicionales de investigación, este enfoque prioriza la transferencia de conocimiento de agricultor a agricultor. Manuel Bravo, presidente y director general de Bayer en México, explicó que la estrategia no depende únicamente de la empresa, sino de que los usuarios finales reporten qué prácticas funcionaron, cuáles requirieron modificaciones y qué resultados concretos obtuvieron.
Bayer seleccionó Querétaro tras considerar otras ubicaciones como Puebla y Morelos, buscando finalmente un sitio a menos de dos horas de la Ciudad de México para facilitar visitas de productores, autoridades e investigadores. La elección recayó en Rancho Hontoria, propiedad de la familia Rubín, quien destinará 70 de sus 168 hectáreas totales al ensayo. Esta operación combina la producción de leche con cultivos de maíz para ensilaje, brócoli, apio, avena y triticale, permitiendo rastrear el ciclo completo desde la parcela hasta la alimentación del ganado.
Rentabilidad y desafíos económicos
La viabilidad económica es el eje central del proyecto. Marco Gallegos, representante de cuentas clave de Bayer, señaló que sembrar una hectárea de maíz en el Bajío cuesta aproximadamente 55,000 pesos, cifra que incluye semilla, fertilizantes y labores agrícolas. Para que la tecnología sea adoptada masivamente, debe generar un beneficio inmediato que justifique esta inversión inicial.
La situación de Rancho Hontoria ofrece una ventaja comparativa: transforma el maíz en alimento para sus vacas y vende leche diariamente a Alpura, lo que genera ingresos constantes. En contraste, un productor de grano depende de una sola cosecha anual y puede tardar alrededor de seis meses en recuperar su inversión, sumando posibles retrasos de tres o cuatro meses en los pagos posteriores a la entrega del producto. Los datos del Censo Agropecuario 2022 del INEGI respaldan esta presión financiera: el 88.8% de las unidades agropecuarias reportó dificultades por altos costos de insumos, el 61% sufrió pérdidas climáticas o biológicas, solo el 6.1% accedió a crédito y el 1.9% contó con seguro agrícola.
Manuel Bravo enfatizó que la condición indispensable para escalar la agricultura regenerativa es que los números cierren dentro del mismo ciclo productivo, no en un futuro lejano. "No se vale pensar que la recuperación del planeta se viva a costa del productor", afirmó.
Tecnología aplicada y resultados esperados
El proyecto utiliza híbridos de baja estatura, Vitala y Preceon, desarrollados tras pruebas con 20 productores en Sinaloa y el centro del país. Durante esa etapa, los agricultores detectaron que mazorcas muy bajas (30 centímetros) eran vulnerables a roedores y dificultaban la cosecha mecánica; Bayer ajustó la posición de la mazorca a entre 60 centímetros y un metro, además de modificar las hojas para mejorar la entrada de luz. Bayer estima que estos híbridos pasarán de 500 hectáreas en pruebas a cerca de 60,000 hectáreas sembradas este año.
A las semillas se suman herramientas digitales como FieldView, para decisiones de siembra y sanidad, y Carlota, un dispositivo que recomienda el riego óptimo. Bayer reporta que operará cerca de 750 equipos Carlota en 30,000 hectáreas de 16 estados, con reducciones de hasta 35% en el uso de agua en pruebas con sandía en Sonora. La compañía indica incrementos de productividad de hasta 25% y reducciones de uso de agua de hasta 30%, basándose en evaluaciones de cuatro ciclos en ocho macrolocalidades promedio anuales.
No obstante, existen limitantes estructurales. Alrededor del 70% de la superficie agrícola mexicana depende de la lluvia, lo que restringe la eficacia de soluciones que requieren control de riego activo. Además, el 85% de los agricultores mexicanos maneja menos de 10 hectáreas, un segmento que requiere estrategias de distribución distintas mediante líneas de financiamiento respaldadas por FIRA o programas como Cultivando Mejores Vidas.
Bayer no planea replicar inmediatamente el modelo en otros estados. La empresa espera primero medir el interés de los productores visitantes, la adopción de las soluciones y los resultados agronómicos específicos de Rancho Hontoria. Si los indicadores son favorables, se analizará una segunda granja que podría enfocarse en frutas y hortalizas, validando si el modelo exitoso en Brasil, Argentina o Paraguay puede crear una comunidad productiva similar en México con rentabilidad garantizada para el agricultor.



