La nueva planta de baterías de litio de BMW en San Luis Potosí, inaugurada la semana pasada, es un claro reflejo de cómo la electrificación está redefiniendo la manufactura automotriz. Con 80,000 metros cuadrados de extensión, la instalación alberga a apenas 500 trabajadores, mientras que la mayoría de las operaciones son realizadas por sistemas automatizados debido a la naturaleza de los materiales, como el níquel y el cobalto, cuya manipulación representa riesgos para las personas.
Automatización y nuevo perfil del trabajador
En la línea de producción, las baterías atraviesan módulos cerrados donde robots colocan celdas, ensamblan componentes y sellan los paquetes. En varios de estos espacios, avisos prohíben el acceso al personal durante la operación. En el montaje de la batería en el vehículo, la automatización alcanza el 95% gracias a siete robots Kuka, que posicionan y montan uno de los componentes más pesados y delicados del automóvil eléctrico.
A pesar de este nivel de automatización, el factor humano sigue siendo indispensable. Néstor Maceda, responsable de las áreas de ensamble y preensamble de baterías en BMW Planta San Luis Potosí, señala: “Necesitas flexibilidad en las áreas de ensamble final porque siempre hay decisiones que necesitan ser tomadas por los humanos. La inteligencia artificial, los procesos automáticos, siempre van a ayudar a las personas a tener mejores decisiones, a hacer el trabajo más rápido y a tener más confianza en lo que hacemos, pero no podemos prescindir del humano que es el que siente, el que checa y el que decide fundamentalmente”.
La demanda de habilidades digitales
La transformación tecnológica también está alterando las habilidades que demanda la industria. De acuerdo con la encuesta Tendencias del Entorno Laboral en la Industria Automotriz, elaborada por Kelly México, el 96.6% de los trabajadores considera necesario seguir desarrollando nuevas competencias para mantenerse vigente. Entre las capacidades más valoradas aparecen las habilidades tecnológicas —como inteligencia artificial, automatización, ciberseguridad y análisis de datos— mencionadas por el 72.6% de los participantes, mientras que el 63.5% identifica como prioritarios los conocimientos digitales relacionados con la gestión de información y la seguridad en línea.
Eric Ramírez, director para América Latina y el Caribe de Urban Science, afirma: “La automatización y la robótica vienen desde hace muchos años, sí se están reemplazando los empleos de riesgo, pero de que se reemplace toda la plantilla laboral eso no pasará… La mano de obra se reducirá en procesos o segmentos muy específicos de alto riesgo, pero hay procesos en los que se seguirá necesitando mano de obra y más aún, muchos ingenieros e ingenieras”.
Un nuevo reto para el talento automotriz
La velocidad de esa transformación también es reconocida por los directivos del sector. Según la encuesta, el 42.4% de los líderes automotrices considera que la automatización, la inteligencia artificial y las tecnologías aplicadas serán determinantes en el corto y mediano plazo. En la fabricación de una batería, por ejemplo, cada una de las 960 celdas requiere ser sellada en dos ocasiones, lo que implica realizar 1,920 puntos de soldadura. Hoy esa labor recae en maquinaria especializada, aunque la revisión final sigue dependiendo del criterio humano para verificar que cada unión se encuentre en la posición correcta.
Más que operadores dedicados a tareas repetitivas, las nuevas plantas requieren personal capaz de supervisar procesos automatizados, interpretar datos y programar equipos industriales. Pese al avance de la robótica, especialistas consideran que la electrificación no implica el reemplazo masivo de trabajadores, sino una evolución de sus funciones hacia actividades de mayor especialización.



