Tope al diésel: una medida temporal que amenaza las finanzas del Estado
El acuerdo voluntario entre empresarios gasolineros y el Gobierno federal para establecer un precio máximo de 28.5 pesos por litro para el diésel representa un intento por contener la inflación, pero especialistas coinciden en que no es sostenible en el mediano y largo plazo. Esta medida, que busca mitigar el impacto del alza del combustible en el transporte de mercancías, podría mantenerse apenas por alrededor de tres semanas, según análisis de expertos consultados.
Presión sobre las finanzas públicas y el IEPS
Mireya Pasillas, académica del ITESO, explicó que el aumento del diésel incrementa directamente el costo de las mercancías, ya que es el combustible utilizado por los transportistas. Con el nuevo acuerdo, alguien tendrá que absorber ese costo: ya sea los empresarios al reducir sus márgenes de ganancia, o PEMEX al vender a un precio menor.
"La baja en el IEPS, que es una forma de subsidiar los precios de los combustibles, comenzó esta semana. Si esta situación se prolonga, estas reducciones podrían mantenerse por más tiempo, lo que presionará significativamente las finanzas públicas. Esto reducirá el margen de maniobra del Gobierno federal para el gasto en otros rubros importantes", alertó Pasillas.
Un acuerdo con fecha de caducidad
Israel Macías, académico de la Universidad Panamericana, coincidió en que el Estado no podrá sostener este pacto sin recursos adicionales. En el escenario actual, sólo podría hacerlo por tres semanas más. "Están esperando que el conflicto en Medio Oriente no dure más allá de ese plazo. Si se convierte en un problema de mediano o largo plazo, esto se vuelve insostenible y el Gobierno federal no tiene dinero para mantener un control de precios en gasolina o diésel", afirmó.
Macías calificó el acuerdo como "publicidad", señalando que la presidenta Claudia Sheinbaum busca enviar un mensaje de control ante la inflación, que ya superó el 4 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2024. "Se complica todo: se descomponen las cuentas del gobierno, todo lo planeado en recaudación, el gasto público ya comprometido. Lo único que hace este acuerdo es aumentar la presión por la deuda", añadió.
Concesiones y estrategias alternativas
Luis Ignacio Román Morales, profesor de economía de la Universidad Autónoma de Nayarit, señaló que el pacto sólo podrá sostenerse a largo plazo si la federación otorga concesiones a las empresas. Advirtió que grupos como el de Carlos Slim, que han sido beneficiados con contratos y permisos de PEMEX, podrían buscar "ventajas" en otros sectores como:
- Telecomunicaciones
- Carreteras
- Obras públicas
a cambio de mantener el tope en el precio del diésel. Para el Gobierno federal, indicó, podrá sostener el pacto "mientras las finanzas del Estado se lo permitan". Ante este panorama, se podrían explorar otras estrategias para incrementar la recaudación, como una nueva reforma fiscal.
El contexto inflacionario y sus implicaciones
El alza del diésel no sólo encarece el transporte de mercancías, sino que también representa un desafío adicional en un entorno inflacionario ya complejo. La prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán podría obligar a la federación a recaudar menos recursos a través del IEPS o a subsidiar directamente el costo del combustible, generando un círculo vicioso de presión fiscal.
Los expertos concluyen que, aunque el tope al diésel busca aliviar temporalmente la presión inflacionaria, su insostenibilidad a mediano plazo y el impacto en las finanzas públicas requieren de soluciones estructurales más profundas que eviten comprometer el gasto en otros rubros esenciales para el desarrollo nacional.



