Mudubina: cortometraje oaxaqueño que retrata la desaparición forzada
Mudubina: cortometraje sobre desaparición forzada

La cineasta Paulina Amador, originaria de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, presenta Mudubina, un cortometraje que aborda la desaparición forzada desde la perspectiva de una niña zapoteca hablante de diidxazá. La historia transcurre en el Istmo de Tehuantepec y muestra cómo una comunidad entera se involucra en el duelo por la ausencia de un padre.

Amador, quien se desempeña como documentalista, fotógrafa y poeta, comenzó este proyecto después de enterarse de un atentado ocurrido en 2020 en el pueblo ikoot de San Mateo del Mar, durante una asamblea comunitaria. Ese hecho violento la llevó a escribir un cuento, que más tarde transformó en un guion cinematográfico, mezclando el periodismo y la poesía.

La desaparición forzada no es un tema nuevo en el país, pero cada caso implica un universo de dolor y resistencia. Para Amador, nacida en una región marcada por la cultura zapoteca, la memoria y el territorio son ejes fundamentales de su trabajo.

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De la noticia a la poesía: así nació Mudubina

El guion de Mudubina parte de una inquietud doble: retratar el suceso real y, al mismo tiempo, explorar las emociones de quienes viven la desaparición de un ser querido. En palabras de la directora: Como me interesa lo periodístico y la poesía, un día tuve la necesidad de escribir un guion. Cambié el cuento a formato cinematográfico y mezclé lo periodístico con la poesía; eso se nota en la voz en off, que se siente como un poema gigante.

La voz en off de la protagonista conduce al espectador por los recuerdos, los miedos y las preguntas que deja la desaparición de su padre. A través de esta perspectiva, la película no busca reconstruir el hecho, sino acercarse a las emociones y a las formas colectivas en que la comunidad zapoteca se involucra con la pérdida.

Una película hecha por y para la comunidad

Para llevar este proyecto a la pantalla, Amador convocó a habitantes de Juchitán a participar activamente en la recreación de situaciones cotidianas. Las escenas se desarrollan en espacios de convivencia como el mercado, las calles y los patios de las casas, lugares donde la vida comunitaria se expresa en su plenitud.

Los participantes no son actores profesionales, sino vecinos que aportaron sus propios saberes y experiencias. Esto le otorga a la obra un carácter testimonial y una autenticidad difícil de lograr con otro tipo de elenco. La comunidad no es solo el escenario, sino también protagonista de la historia.

La directora, licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, ha centrado su trabajo creativo en la exploración de la memoria, el territorio y las distintas maneras en que la violencia impacta la vida diaria, según informa la Secretaría de Cultura federal.

El diidxazá como lengua de resistencia

Una de las características centrales de Mudubina es el uso del diidxazá, la lengua zapoteca que se habla en el Istmo de Tehuantepec. Al colocar esta lengua en el centro de la narración, la película no solo visibiliza la riqueza lingüística de Oaxaca, sino que también reivindica el derecho de las comunidades a contar sus propias historias.

La niña protagonista, cuyo nombre da título al filme, busca comprender la ausencia de su padre en un contexto donde las palabras parecen insuficientes. Las preguntas sin respuesta, los silencios y los gestos de apoyo de quienes la rodean conforman el tejido emocional de la historia.

El diidxazá es una de las variantes de la lengua zapoteca que aún se habla en la región. Al escucharla en la pantalla, el público no solo se acerca a una historia particular, sino también a un universo cultural que resiste el paso del tiempo.

La cámara de Amador sigue a Mudubina en su vida cotidiana, capturando los pequeños detalles que conforman su mundo: el sonido de las aves, el movimiento de las faldas tradicionales, la textura de las calles de tierra. Estos elementos no son accidentales; buscan sumergir al espectador en el ambiente comunitario.

La película, además, invita a reflexionar sobre el papel de las infancias en los contextos de violencia. Los niños y niñas no son solo víctimas silenciosas; también son agentes que buscan comprender y transformar su realidad.

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Apoyo del Imcine y la Secretaría de Cultura

Mudubina es uno de los proyectos beneficiarios del Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes 2025, del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). Este apoyo económico fue fundamental para que la cineasta pudiera realizar la grabación en su tierra natal y compartir la historia con la comunidad.

El estímulo forma parte de un esfuerzo mayor por diversificar el cine mexicano, brindando oportunidades a realizadores de contextos indígenas y afrodescendientes, cuyas voces han sido históricamente marginadas de la industria cinematográfica.

La desaparición forzada es un fenómeno que ha dejado una profunda huella en México, y Oaxaca no es la excepción. En comunidades como Juchitán, la pérdida de una persona va acompañada de una serie de silencios y preguntas que la comunidad debe aprender a sostener. Mudubina ofrece una ventana a esta realidad desde la mirada de una niña, resaltando la importancia de los vínculos colectivos.

Con este cortometraje, Paulina Amador se suma a las voces que desde el cine abordan la desaparición forzada en México, una problemática que sigue presente en diversas comunidades. La obra se perfila como un testimonio de resistencia y memoria, donde la niña protagonista y su comunidad se convierten en símbolos de la búsqueda colectiva de verdad y justicia.