Galilea Montijo revela quemaduras de segundo y tercer grado por cirugía estética
Galilea Montijo: quemaduras tras cirugía estética

Galilea Montijo ha revelado por primera vez los detalles médicos detrás de las transformaciones observadas en su apariencia física. La presentadora confirmó que lo que generó especulaciones en redes sociales sobre un exceso de procedimientos estéticos o una supuesta parálisis facial fue, en realidad, una complicación médica severa derivada de una intervención quirúrgica menor.

Origen de la complicación médica

En una entrevista detallada dentro del pódcast Bajo la Piel, acompañada por la doctora Marimar Guerra, especialista que ha dirigido su proceso de rehabilitación, Galilea Montijo narró cómo inició este incidente. La conductora indicó que buscaba realizar un discreto levantamiento de cejas, inspirada por tendencias actuales entre celebridades, con el objetivo de refrescar su expresión sin alterar drásticamente sus rasgos faciales habituales.

El cirujano plástico certificado con quien acudió también le propuso extirpar una pequeña porción de una glándula situada debajo del cuello para lograr un perfilado más definido en esa zona. Tras ser asegurada de que la recuperación sería rápida y que podría retomar su rutina laboral en aproximadamente tres semanas, la presentadora aceptó el procedimiento combinado.

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Evolución hacia quemaduras graves

El desenlace clínico no siguió la trayectoria prevista. Inmediatamente después de la operación, Galilea comenzó a experimentar una inflamación significativa en la zona intervenida. El médico tratante inicial recomendó aplicar un líquido específico para reducir el edema. Sin embargo, esta sustancia provocó una reacción adversa grave que resultó en quemaduras de segundo y tercer grado.

"Cuando me lo ponía sentía que me quemaba", recordó la presentadora al describir la intensidad del ardor desde las primeras aplicaciones. Días después, notó cambios preocupantes en la piel de su cuello. Al contactar al cirujano original, recibió instrucciones para lavar la zona con jabón común y usar un desinfectante estándar. No obstante, al regresar a México, decidió buscar atención especializada con la doctora Marimar Guerra.

La evaluación de la especialista permitió identificar la gravedad real de la lesión, desplazando el foco del resultado estético hacia la urgencia médica. El tratamiento implementado incluyó terapia regenerativa con células madre y un seguimiento constante para minimizar el riesgo de secuelas permanentes.

Pérdida de control facial y impacto emocional

Las consecuencias físicas extendieron más allá de la superficie cutánea. La lesión desencadenó una fuerte contractura muscular en el cuello que alteró la posición natural del rostro. Gradualmente, Galilea observó cómo una ceja descendía y su boca se desviaba involuntariamente hacia un lado debido a la afectación de un nervio facial cercano al ojo.

"Era una cosa que yo no podía controlar", confesó la conductora. Esta alteración motriz alimentó durante meses rumores infundados sobre una parálisis facial permanente, situación que tanto ella como su médico tratante han aclarado categóricamente que nunca ocurrió. Más allá del dolor físico, la presentadora enfrentó una crisis profesional y personal significativa.

Galilea Montijo admitió que existió un momento crítico en el que consideró abandonar la televisión. "Pensé que ya no iba a trabajar en televisión. Me cambió la cara, me cambió la mirada. Yo decía: 'Yo no soy esta'", relató. A pesar de este temor, continuó cumpliendo con sus obligaciones diarias en el programa Hoy, aunque reconoció que la iluminación intensa del estudio hacía evidentes las alteraciones en su rostro.

Recuperación actual y advertencias éticas

Gracias a un abordaje multidisciplinario que integró terapias especializadas y rehabilitación intensiva, Galilea Montijo reportó que su recuperación alcanza actualmente un 90 por ciento. Ha logrado recuperar gran parte de la movilidad facial y ha restablecido su funcionalidad normal.

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No obstante, la experiencia dejó una lección clara sobre la importancia de la investigación previa en intervenciones médicas. La presentadora hizo un llamado a la población para que, antes de someterse a cualquier procedimiento estético, verifique exhaustivamente la trayectoria, la ética profesional y los protocolos de seguimiento del especialista elegido. Aclaró que su intención no es desacreditar la profesión médica, sino prevenir futuros incidentes similares.

Además de los desafíos físicos, Galilea tuvo que enfrentar el juicio público en plataformas digitales. Durante su convalecencia, recibió comentarios críticos, memes y burlas dirigidos a su apariencia, así como diagnósticos presuntuosos emitidos por usuarios y hasta profesionales de la salud sin acceso a su expediente clínico. La conductora expresó su molestia ante estas acciones, cuestionando la ética de quienes emiten opiniones sin conocer los hechos médicos reales.

Reconoció que estos ataques impactaron profundamente su bienestar emocional, añadiendo estrés a un proceso que ya era vulnerable. "No se vale reírse del dolor de alguien", afirmó con firmeza, destacando que comprendió mejor el daño psicológico que pueden causar los comentarios públicos hacia personas que atraviesan problemas de salud fuera de su control total.