En un recorrido que abarca más de seis décadas de trayectoria institucional, la museógrafa y gestora cultural Miriam Kaiser ha dejado una huella imborrable en el panorama artístico mexicano. Con apenas 90 años de edad, Kaiser se mantiene vigente, crítica y activa, defendiendo con firmeza que las instituciones culturales no pueden estancarse en el pasado. Su mensaje es claro y contundente: el museo debe permanecer vivo, dinámico y conectado con su entorno, bajo ningún concepto debe transformarse en un mausoleo.
Kaiser, quien nació en 1936 y cumplió su aniversario el pasado 15 de julio, reflexiona sobre la evolución necesaria de estos espacios. Aunque reconoce que la misión intrínseca del museo sigue siendo la misma —preservar, difundir, cuidar e investigar los tesoros artísticos y culturales de la humanidad—, insiste en que la metodología de acercamiento al público ha cambiado radicalmente. Lo que funcionaba en el siglo XIX resulta obsoleto hoy; la presentación de obras debe adaptarse a la era digital y a las nuevas expectativas sociales.
Escuchar a la sociedad como prioridad
Para la exdirectora del Museo del Palacio de Bellas Artes y de la Sala de Arte Público Siqueiros, el profesional contemporáneo en el sector museístico requiere tener "ojos de elefante" y, fundamentalmente, "oídos de elefante". La capacidad de escucha activa hacia la comunidad se presenta como una herramienta indispensable para renovar la relación entre la institución y la ciudadanía. Kaiser subraya que la estructura física puede ser rígida, pero la investigación nunca debe detenerse.
Según explica la experta, mantener el diálogo con artistas, familiares y expertos permite descubrir nuevos matices históricos que pueden alterar nuestra comprensión del arte. Cada hallazgo representa una oportunidad para recontextualizar el acervo. Sin embargo, esta labor investigativa y educativa choca frecuentemente con la falta de presupuesto, un obstáculo que Kaiser identifica como una amenaza directa para la integridad histórica de las colecciones nacionales.
La experiencia presencial frente a la pantalla
A pesar de los avances tecnológicos y la proliferación de recorridos virtuales, Kaiser mantiene una postura inflexible respecto a la experiencia sensorial única que ofrece la presencia física ante una obra de arte. Argumenta que el internet ofrece información, pero no sustituye la emoción visceral que provoca contemplar una pieza de cerca. Esta convicción la lleva a afirmar que los museos jamás desaparecerán mientras exista creación humana, comparando su relevancia con la persistencia del cine, la televisión y los libros impresos.
"Ver una obra de arte te cambia la vida", sentencia la promotoora cultural. Esta visión humanista del arte contrasta con la tendencia actual de digitalización masiva, recordando a las autoridades que la tecnología es un complemento, no un sustituto de la confrontación directa con la belleza y la historia materializada en objetos.
Desigualdad en el apoyo gubernamental
Un punto crítico en la opinión de Kaiser es la disparidad en el financiamiento y apoyo estatal hacia los museos fuera de la capital federal. A pesar de ganar la Medalla Bellas Artes en 2020, la gestora lamenta que, salvo en tres o cuatro entidades federativas, los museos estatales operen en desventaja. Considera que la creatividad es ilimitada y que la falta de recursos humanos sensibles y fondos adecuados frena el desarrollo cultural en gran parte del país.
Especial preocupación le generan los museos de sitio, aquellos ubicados directamente en los lugares donde se realizan hallazgos arqueológicos o históricos. Kaiser argumenta que estas instituciones requieren mayor atención e infraestructura técnica para conservar y estudiar los objetos in situ, evitando que queden expuestos al deterioro por negligencia administrativa. Además, critica que el enfoque reciente en artesanos, aunque bienintencionado, no debe llevar al abandono de otras disciplinas vitales como la música, la danza, el teatro y las artes visuales tradicionales.
Homenaje a nueve décadas de vida
Para celebrar este hito personal y profesional, la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, ubicada en Coyoacán, alberga la exposición colectiva "90 artistas, 90 flores para Miriam Kaiser". El evento, que inicia este sábado 8 de agosto a las 13:00 horas, reúne obras de destacados creadores mexicanos como Graciela Iturbide, Arnaldo Coen, Betsabeé Romero, Jan Hendrix, Magali Lara, Nahúm B. Zenil, Gabriel Macotela, Mónica Mayer, Alberto y José Castro Leñero, Perla Krauze, Cristina Kahlo, Gabriel de la Mora y Boris Viskin.
La elección de las flores como motivo central no es arbitraria; Kaiser confiesa su pasión por ellas desde la infancia, guardando ejemplares secos entre las páginas de sus libros antiguos como testigos silenciosos de su vida. La muestra itinerante continuará su recorrido en septiembre en el Seminario de Cultura Mexicana y en noviembre en el Museo de la Ciudad de Querétaro.
A pesar de los consejos de seguridad de sus hijos, quienes le han prohibido transitar sola por la calle, Kaiser mantiene su independencia y vitalidad. Se define como una mujer luchadora que disfruta tanto de la compañía de sus cinco hijos como de su soledad elegida. Su compromiso con el legado cultural mexicano permanece intacto, demostrando que a los 90 años, la mente y el espíritu siguen tan activos como siempre.



