En un contexto social dominado por la urgencia constante y la productividad acelerada, la coreógrafa sonorense Daniela Urías presenta una propuesta artística que invita a la reflexión profunda sobre el tiempo y la conexión humana. Su nueva pieza coreográfica, titulada "Festina lente", se estrenará los días 15 y 16 de agosto en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (Cenart). Esta producción no solo busca entretener, sino que funciona como un acto de resistencia cultural ante la lógica frenética de la vida contemporánea.
El significado detrás de la pausa
La expresión latina "Festina lente", que traduce literalmente como "apresúrate despacio", sirve como el eje conceptual de la obra. Según describe Urías, la intención va más allá de una simple crítica; se trata de recuperar el equilibrio perdido mediante momentos auténticos de conexión consigo mismo y con los demás. La coreografía explora la idea de desacelerar para realizar las acciones con plenitud, buscando generar goce y disfrute genuino en cada movimiento.
Urías, egresada de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, explica que el público observará cuerpos que inicialmente se mueven con prisa pero con torpeza, sumergiéndose en un estado frenético. Sin embargo, la narrativa visual evoluciona hacia la búsqueda de la quietud y una cadencia diferente, la cual se verá reflejada tanto en el movimiento corporal como en la composición sonora de la pieza.
Símbolos de opresión y resistencia
Un elemento escénico central es la presencia de un reloj que vigila y acecha a los protagonistas. Este objeto trasciende su función utilitaria de medir el paso del tiempo para convertirse en un símbolo potente de la opresión impuesta por un sistema capitalista regido por la velocidad, la eficiencia extrema y los modelos acelerados de consumo y desecho. La obra cuestiona cómo esta dinámica afecta la psique y el cuerpo humano.
Dentro de este marco de tensión entre la prisa externa y la necesidad interna de calma, la creadora de obras como "Parajes" y "Maternar" identifica el abrazo como una herramienta fundamental de resistencia. Lo define como un gesto capaz de generar verdadera conexión, reconocer la alteridad del otro y recuperar la presencia física y emocional. En "Festina lente", aparece recurrentemente el llamado "abrazo imposible", una metáfora visual que busca la unión total pero que a menudo no logra consumarse plenamente, evidenciando las barreras de la modernidad.
De Nueva York a la escena mexicana
La génesis de esta pieza se remonta a dos años, durante la residencia artística de Urías en el Ballet Hispánico de Nueva York, reconocido como el mayor organismo cultural latino en Estados Unidos. Durante esa estancia, contó con la mentoría crucial de la dramaturga colombiana Catherine Correa, cuyo acompañamiento ha permitido profundizar en las preguntas conceptuales y filosóficas que sustentan la obra. Aunque gran parte de las escenas concebidas con los intérpretes originales de la compañía neoyorquina se mantiene, la versión final ha sido transformada a través del encuentro con nuevos cuerpos, experiencias y contextos culturales al regresar a México.
Urías reconoce los desafíos inherentes a la creación de danza contemporánea, señalando que el lenguaje del movimiento es el canal principal de comunicación, lo que puede llevar fácilmente a aterrizar ideas o discursos en terrenos abstractos o crípticos. No obstante, su objetivo es hacer accesible esta reflexión sobre la lentitud voluntaria como una forma de bienestar espiritual y físico.
Agenda de presentaciones y apoyo institucional
Las funciones de estreno en la Ciudad de México están programadas para el sábado 15 de agosto a las 19:00 horas y el domingo 16 de agosto a las 18:00 horas. Además de estas fechas, la obra continuará su gira gracias al apoyo del programa de estímulos fiscales Efiartes. Las próximas presentaciones tendrán lugar en el Teatro de la Ciudad de Irapuato, Guanajuato, los días 19 y 20 de agosto, también a las 19:00 horas. Esta extensión geográfica permite que audiencias de diferentes estados accedan a una narrativa que reivindica la pausa como un derecho humano esencial en la era digital y globalizada.



