La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda no retirar las hojas verdes de las fresas hasta el momento de consumirlas, ya que hacerlo antes puede acelerar su deterioro y favorecer la contaminación.
Según la Revista del Consumidor de marzo, al quitar el pedúnculo se expone la pulpa, permitiendo la entrada de bacterias e impurezas. Por ello, lo ideal es lavar y desinfectar las fresas justo antes de comerlas y retirar las hojas en ese instante.
Para conservarlas frescas por más tiempo, Profeco sugiere guardarlas en el refrigerador, en el cajón de frutas y verduras, o en un lugar fresco y ventilado sin amontonarlas. También es importante separar las que estén demasiado maduras o en mal estado.
Si no se consumirán pronto, pueden congelarse: primero lavarlas, luego colocarlas separadas en una bandeja para congelarlas y después guardarlas en un recipiente hermético.
Además de su sabor, las fresas aportan vitamina C, antioxidantes, fibra, potasio y ácidos orgánicos, beneficiosos para el sistema inmunológico, la digestión y la salud celular.



