En la Ciudad de México y su zona metropolitana, siete de cada diez automóviles circulan diariamente sin contar con una póliza de responsabilidad civil vigente. Esta situación persiste a pesar de que la legislación federal estableció hace siete años la obligación legal de contar con dicha cobertura vehicular. Según datos presentados por Pilar García, directora ejecutiva (CEO) de la plataforma comparadora de seguros Rastreator, esta problemática no se limita a la capital, sino que representa un fenómeno extendido a nivel nacional donde apenas tres de cada diez vehículos poseen protección adecuada.
Cobertura insuficiente pese a la normativa
García destacó que, aunque la modificación legislativa ocurrida en 2019 buscó garantizar la seguridad financiera de las partes involucradas en accidentes, la tasa de aseguramiento no ha experimentado incrementos significativos. "En toda la República Mexicana, solamente están asegurados tres de cada 10 vehículos", señaló la especialista, advirtiendo que la falta de respaldo económico expone a millones de personas a consecuencias patrimoniales severas.
El volumen de tráfico en la región central del país intensifica este riesgo. Se estima que entre 7 y 8 millones de vehículos transitan diariamente por la Ciudad de México y el Estado de México. Esta densidad vehicular eleva exponencialmente la probabilidad de sufrir un percance vial donde la contraparte no cuente con fondos para cubrir los daños causados. Las cifras descritas por la CEO de Rastreator son calificadas como alarmantes debido a la alta exposición al riesgo financiero para los conductores desprotegidos.
Aumento del riesgo durante la temporada de lluvias
La especialista también subrayó que la vulnerabilidad aumenta durante la temporada de lluvias. En estos periodos, el riesgo de presentar siniestros viales se incrementa en un 20%, factor agravado por las condiciones climáticas adversas y el deterioro de la infraestructura vial. Ante este escenario, la ausencia de una póliza básica de responsabilidad civil deja al conductor expuesto a asumir costos imprevistos de manera directa.
García enfatizó que contratar un seguro no debe visualizarse únicamente como un gasto operativo, sino como una inversión necesaria para la estabilidad del patrimonio familiar. Sin la cobertura mínima requerida por ley, el propietario del vehículo es responsable directo de indemnizar los daños materiales, lesiones físicas o fallecimientos de terceros. En casos graves, como atropellamientos que dejan secuelas permanentes o muertes, el impacto económico puede derivar en problemas legales complejos y pérdida de bienes familiares.
Impacto real en la movilidad urbana
La gravedad de la falta de aseguramiento se correlaciona con los reportes oficiales de siniestralidad. De acuerdo con los Reportes Trimestrales de Hechos de Tránsito publicados por la Secretaría de Movilidad (Semovi), durante el año 2025 se registraron 76 mil 456 accidentes viales en la Ciudad de México. Estos incidentes dejaron un saldo trágico de 424 personas fallecidas y 31 mil 741 lesionadas.
La combinación de una alta tasa de siniestros con una baja cobertura de seguros crea un entorno de precariedad jurídica y económica para la mayoría de los conductores. La información proporcionada por Semovi confirma la magnitud del problema, mientras que los análisis de Rastreator iluminan la brecha estructural en la protección vial del país. La situación actual mantiene a la gran mayoría de la flota automotriz en la capital sin el respaldo financiero necesario para hacer frente a las consecuencias legales y médicas de los accidentes.



