En su más reciente colaboración para Excelsior, el analista social Luis Wertman Zaslav pone un principio por encima de cualquier otra consideración: la vida. Bajo el título "Primero es vivir", el también especialista en comunicación plantea una reflexión urgente sobre las prioridades individuales y colectivas, especialmente en un contexto marcado por la recuperación post-pandémica y las tensiones entre la economía y la salud pública.
La vida no se negocia
El columnista parte de una premisa simple pero poderosa: ningún beneficio económico, ningún indicador de producción, ningún interés partidista puede justificar el sacrificio de una sola vida humana. Wertman Zaslav critica la lógica que ha buscado normalizar el riesgo como parte del costo de la reactivación, recordando que la medida real de una sociedad se toma por cómo cuida a sus integrantes más vulnerables.
En su escrito, el autor reconoce que las decisiones en momentos de crisis son complejas, pero insiste en que la existencia de disyuntivas aparentes no libera a los gobernantes y líderes sociales de su responsabilidad primordial: garantizar las condiciones para que todos puedan vivir con dignidad.
Salud y economía: un falso dilema
Uno de los aportes más destacados de la columna es el cuestionamiento a la idea de que hay que elegir entre cuidar la salud o salvar la economía. Wertman Zaslav desmonta ese falso dilema señalando que no existe economía próspera en una sociedad enferma. La inversión en sistemas de salud, prevención y bienestar no es un gasto, sino una condición de sostenibilidad.
La historia reciente lo evidencia: la pandemia de COVID-19 provocó la mayor crisis sanitaria del último siglo, con más de siete millones de fallecidos a nivel mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En México, las cifras oficiales registran más de 330 mil muertes por el virus, una tragedia que dejó al descubierto las consecuencias de la desigualdad en el acceso a la salud.
Estos números, señala el autor, no deben ser simples estadísticas, sino un llamado a transformar el modelo de desarrollo para que la vida esté efectivamente al centro.
El papel de los gobiernos y las empresas
La reflexión de Wertman Zaslav no se queda en el diagnóstico. El columnista ofrece una ruta de acción que involucra a todos los sectores. A los gobiernos les pide destinar recursos suficientes a la salud, fortalecer los sistemas de atención primaria y diseñar políticas públicas con enfoque social. A las empresas, adoptar prácticas que protejan a sus trabajadores y comunidades, entendiendo que la responsabilidad corporativa va más allá de la rentabilidad.
En un contexto donde el mundo enfrenta nuevas variantes y amenazas sanitarias, el autor insiste en que la prevención es la mejor inversión. Recordar el pasado es necesario para no repetir los errores que costaron tantas vidas.
La responsabilidad ciudadana
Pero el llamado también es a nivel personal. "Primero es vivir" es una invitación a cada persona a tomar decisiones conscientes informadas, a cuidar de sí misma y de los demás. La solidaridad, la empatía y el respeto a las recomendaciones sanitarias no son gestos menores; son actos de construcción de comunidad.
En tiempos de polarización, la propuesta de Wertman Zaslav tiene un tinte esperanzador: si todos asumimos que la vida es la prioridad, podemos encontrar acuerdos básicos para el bien común.
Construir una nueva normalidad
El artículo concluye con una advertencia: regresar a la "normalidad" no es sinónimo de progreso. La verdadera recuperación implica edificar una sociedad más justa, donde la salud, la educación y el bienestar no sean privilegios, sino derechos universales.
La frase "primero es vivir" se convierte así en un recordatorio de que la política, la economía y la vida diaria deben ser regidas por una ética centrada en lo humano. En un mundo que a veces parece avanzar demasiado rápido, el análisis de Luis Wertman Zaslav en Excelsior nos invita a pausar, reflexionar y volver a lo esencial.



