¿Quiénes deben hacerse la prueba de hepatitis C aunque no tengan síntomas?
Prueba de hepatitis C: quiénes deben hacérsela sin síntomas

Una transfusión recibida hace más de 30 años, un tatuaje realizado con material no esterilizado o haber compartido objetos punzocortantes son razones suficientes para realizarse una prueba de hepatitis C, incluso cuando la persona se siente bien y no presenta molestias. Así lo señalaron especialistas del Hospital Civil de Guadalajara en el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, conmemorado cada 28 de julio.

Infección silenciosa que puede durar décadas

A diferencia de otras infecciones, la hepatitis C puede permanecer en el organismo durante años sin provocar señales evidentes. En muchos casos, el diagnóstico ocurre cuando el hígado ya presenta daño avanzado, como cirrosis o cáncer. La doctora Monserrat Lazcano Becerra, encargada de la Clínica de Hepatitis del Servicio de Gastroenterología del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, recomendó que todos los adultos se sometan al menos una vez a una prueba de escrutinio, especialmente cuando existe algún antecedente de riesgo.

¿Por qué la hepatitis C puede pasar inadvertida?

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede tener diferentes causas. Las hepatitis A y E suelen producir infecciones agudas relacionadas con el consumo de agua o alimentos contaminados, mientras que las hepatitis B y C pueden convertirse en padecimientos crónicos. En el caso de la hepatitis C, una persona puede estar infectada durante décadas sin presentar coloración amarilla en la piel, dolor abdominal, fiebre o vómito. Estos síntomas son más frecuentes en algunos cuadros agudos, pero no necesariamente aparecen cuando la infección se vuelve crónica.

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El problema es que, aunque el paciente se sienta sano, el virus puede continuar dañando el hígado de forma progresiva. Por ello, esperar a que aparezcan síntomas no es una estrategia adecuada para detectarlo.

Datos en México: 400 mil a 600 mil personas infectadas

De acuerdo con información presentada por el Hospital Civil de Guadalajara, en México se estima que entre 400 mil y 600 mil personas viven con hepatitis C. Aproximadamente una cuarta parte desconocería que tiene la infección. Esto significa que alrededor de 100 mil a 150 mil personas podrían estar transmitiendo el virus sin saberlo.

¿Quiénes deberían hacerse la prueba?

Aunque la recomendación es que todas las personas adultas se realicen una prueba al menos una vez, existen antecedentes que aumentan la importancia de buscar la infección. Uno de ellos es haber recibido una transfusión sanguínea antes de 1995, cuando los procesos para identificar el virus en la sangre donada no contaban con todos los controles actuales.

También deberían considerar el estudio quienes se hayan realizado tatuajes, perforaciones o procedimientos de acupuntura en lugares donde no puedan confirmarse condiciones adecuadas de esterilidad. Otros factores de riesgo son haber consumido drogas intravenosas, compartir agujas o utilizar instrumentos comunes para inhalar sustancias. El virus puede transmitirse cuando estos objetos tienen pequeñas cantidades de sangre contaminada, aunque no sean visibles.

Compartir rastrillos, agujas u otros artículos punzocortantes también puede representar un riesgo. Lo mismo ocurre con exposiciones accidentales a sangre, especialmente entre trabajadores de la salud o personas que hayan sufrido procedimientos con material no esterilizado. Las prácticas sexuales sin preservativo también fueron mencionadas por las especialistas, particularmente cuando existe contacto con sangre, lesiones o múltiples parejas sexuales.

Estos antecedentes continúan siendo relevantes aunque hayan ocurrido muchos años atrás. Una persona que recibió una transfusión, se hizo un tatuaje o compartió una aguja hace décadas podría conservar la infección sin saberlo.

La hepatitis C puede curarse

La detección de hepatitis C no significa necesariamente que el paciente desarrollará cirrosis o cáncer de hígado. Actualmente existen tratamientos de corta duración y con una alta tasa de curación. Según la doctora Lazcano Becerra, los medicamentos pueden administrarse durante dos o tres meses y eliminar el virus en alrededor del 98 por ciento de los casos. “Detectarlos de manera temprana nos permite evitar la evolución hacia cirrosis o cáncer de hígado y ofrecerles una mejor calidad de vida”, explicó.

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El tratamiento oportuno también reduce la posibilidad de que la infección continúe transmitiéndose a otras personas.

¿Dónde se realiza la prueba?

La detección comienza con una prueba de sangre para buscar anticuerpos contra el virus de la hepatitis C. Cuando el resultado es positivo, se necesitan estudios adicionales para saber si la infección continúa activa y determinar el tratamiento adecuado. El Hospital Civil de Guadalajara informó que sus tres unidades realizan pruebas de detección y seguimiento para pacientes con sospecha de hepatitis viral.

Las especialistas insistieron en que una persona no debe esperar a presentar dolor, coloración amarilla de la piel o síntomas de enfermedad hepática. En la hepatitis C, sentirse bien no descarta la infección. Una prueba realizada a tiempo puede evitar años de daño silencioso y permitir el acceso a un tratamiento capaz de curar el virus.