Porno vs LigaMX: la columna de Pali Plascencia que incomoda
Porno vs LigaMX: la columna de Pali Plascencia

La columna 'Porno vs LigaMX', firmada por Pali Plascencia en Excelsior, arranca con una afirmación que pocos quieren escuchar: el fútbol mexicano y la pornografía son, en términos de consumo, casi el mismo producto. La LigaMX, con sus 18 equipos, arma un espectáculo diseñado para durar todo el año; la pornografía, en cambio, cabe en un video. Ambos atraen por la promesa de una recompensa rápida, no por una historia elaborada.

El mismo enganche

Plascencia sostiene que la LigaMX no necesita guionistas porque ella misma fabrica episodios intensos: un torneo corto, una liguilla de locura, un arbitraje sospechoso. La pornografía, por su parte, prescinde del argumento desde hace décadas. La consecuencia es la misma: el espectador sabe exactamente lo que va a ver, pero no puede dejar de mirar.

El autor de la columna también apunta que el fútbol mexicano aprendió que lo importante no es la calidad, sino el clímax. En un partido cualquiera, un penalti en los minutos finales puede generar más conversación que 90 minutos de buen juego. Esa misma lógica convierte un video para adultos en tendencia global: si el remate no llega pronto, el usuario se va.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La atención como producto

El columnista describe a la audiencia mexicana como experta en el consumo de fragmentos. Nadie tolera tres horas de película, pero todos ven el resumen del gol y luego opinan. Lo mismo ocurre con el contenido íntimo: se consume en sesiones cortas, desde un teléfono, y se abandona antes del desenlace.

Para Plascencia, esa costumbre entrenó a las ligas deportivas a vender 10 segundos de emoción. La LigaMX compite contra millones de estímulos que caben en un bolsillo; por eso el fútbol se convierte en meme, en video corto, en reacción instantánea. Quien no se adapta a esa lógica, desaparece de la conversación.

Doble moral en el estadio y la pantalla

El texto de Excelsior también dedica un espacio a la hipocresía del espectador. El mismo seguidor que exige sanciones ejemplares contra el mal comportamiento puede pasar horas revisando contenido que no confesaría en público. Plascencia ve ahí un patrón: la sociedad se construye con discursos, pero se mueve con pulsiones.

El fútbol mexicano explota ese contraste. Sus protagonistas saltan de escándalo en escándalo y cada polémica se vuelve un gancho; cada disculpa, otro capítulo. La pornografía no necesita disculpas porque nunca pretendió dar ejemplo. Eso, quizá, la hace más honesta, escribió el autor.

Una conclusión incómoda

La columna cierra con una invitación a mirar hacia adentro. Plascencia sugiere que la próxima vez que un aficionado se queje del nivel de la LigaMX, se pregunte por qué sigue mirando. La respuesta, afirma, tiene menos que ver con la calidad del juego y más con la cantidad de emociones que produce.

Porno vs LigaMX es, al final, una reflexión sobre la adicción al entretenimiento fácil. El autor no pide que se deje de ver fútbol, sino que se reconozca que esa devoción tiene raíces parecidas a otros placeres secretos. Mientras la LigaMX venda emociones inmediatas, la audiencia seguirá ganando, aunque siempre quede una parte que se avergüence.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar